domingo, 22 de junio de 2014

Bitácoras, Barcelona y Libros



Pues una edición más de Bitácoras y Libros/Blocs i Llibres en Barcelona convocada para el próximo sábado 28 de junio con el añadido y excitante aliciente de una previa con cuentos eróticos (más información pinchando aquí).

Así que, una vez más y esperando que sigan siendo muchas más en el futuro, back to you/torno a tu, BCN.


Més contenta que un gínjol!





I've been down - I've been beat 
I've been so tired - that I could not speak 
I've been so lost that I could not see 
I wanted things that were out of reach

Then I found you and you helped me through 
Yeah you showed me what to do
And that's why I'm comin' back to you... yeah

Like a star that guides a ship across the ocean 
That's how your love will take me home back to you 
And if I wish upon that star - someday I'll be where you are 
I know that day is coming soon - yeah, I'm coming back to you.

lunes, 28 de abril de 2014

Diego y el orden de las cosas

Todos partimos de la ficción de creer que nos despertaremos un día más. Es lo mínimo porque sin esta convicción huelga cualquier pensamiento, actividad o propósito. Y prácticamente a esta posibilidad no le dedicamos más que unos minutos en nuestra vida, quizá porque si  nos ocurre ya no nos afectará, ya no estaremos para comprobarlo. Y sí, quizá ese es el problema, el efecto de desolación que deja en los otros.

Hace cuatro días recibí un insoportable mensaje de uasap en el que una íntima amiga mía me hablaba de su hijo de veinte años que no despertaba y cuya segunda frase incluía la palabra entierro. Inmediatamente cogimos el coche y durante las dos horas y pico de viaje hasta llegar al tanatorio la incredulidad, el estupor, el horror y las lágrimas incesantes fueron nuestros malhadados compañeros de viaje. Abrazar a mi amiga, su marido y su hija fue lo único que pude hacer porque era incapaz de articular ninguna palabra. Asistí estupefacta al relato de los hechos que se resumían en que Diego se había acostado el día 22 por la noche y al ir a despertarlo por la mañana ya estaba muerto, rígido incluso. La autopsia había concluido con el resultado de muerte natural (¿¡natural!? ¿cómo va a ser natural que un chico de veinte años se muera?) muerte súbita, sin rastro de tóxicos ni lesiones cardiacas ni de otro tipo.

Así. Sin más. Todos los padres del mundo que nos sentimos aliviados cada vez que llegan a casa nuestros hijos y damos la vuelta a la llave en la seguridad de que, por hoy, ya nada malo puede pasar..., qué absurdo. Es tan irracional que los padres sobrevivan a los hijos, es tan brutal, es tan cruel que cualquier cosa que puedas pensar deja de tener sentido.

Van pasando los días pero la sensación de irrealidad sigue flotando dentro de mi cabeza cuando no es pasto de las lágrimas que afloran como alivio. Veo a Diego de pequeño, de mayor, jugando con mi hijo pequeño..., y veo a mi amiga que tiene que seguir con su vida. Y me derrumbo una vez más.



Y no puedo dejar de añadir el comentario que hizo una señora muy mayor que venía caminando ayudada de un bastón por el pasillo central de la parroquia a la que cedí el asiento. Ella me preguntó que si sabía por qué había tanta gente y yo le dije que era por el funeral de un chico de veinte años. Y ella, que no le conocía de nada, respondió que qué hacía ella aún aquí con noventa y nueve años.

El orden de las cosas.

domingo, 30 de marzo de 2014

Gorgorito

En ocasiones, pocas, todo lo que pasa en un breve espacio de tiempo confluye en la misma dirección. Y a veces, muy pocas, yo me dejo llevar. 

"La tarde en que lo conoció la tierra y el cielo parecieron confundirse.
Todo lo dejó para seguirle, cambió de hábitos, cambió de amigos y cambió
su vida entera sólo para complacerle.

"Cuando el vendaval que acabó con el amor lo devastó todo, no quedó en
pie ni el dolor, ni el rencor, ni la melancolía, sólo sobrevivió el
olvido."


"El olvido", de Pilar Aguarón.

Y me encuentro con esto también:

(extracto)

La amistad protege y el amor cura
el odio contagia y hiere
la indiferencia mata.

Lois Pereiro

Y entonces me pongo silbar esta canción:

miércoles, 19 de marzo de 2014

Aguas de marzo

Me levanto con la noticia de que quinientos inmigrantes saltan la valla en la frontera de Melilla. Y rápidamente me viene a la memoria aquel programa de lo que era la UHF en televisión española, la única entonces, que se llamaba La Clave. Se emitía los viernes por la noche y por entonces competía con el Un, dos, tres..., responda otra vez que era lo que se veía en mi casa -lo de dos televisiones era algo inimaginable- así que muy pocas veces pude verlo completo. Sí que es cierto que cuando fui haciéndome mayor me dejaban quedarme viendo la tele mientras los demás se iban a la cama, pero ocurría en contadas ocasiones, habitualmente un viernes por la noche estaba muerta de sueño de toda la semana y lo de salir era algo reservado para los sábados, si procedía. Y entonces siempre me perdía la película, con suerte llegaba a su final o a un debate ya empezado. Por cierto, no reniego de la actual locura entretenida de cualquier cosa que llamen «tertulia» o similar en la televisión actual, pero no estaría de más que hubiera debates aburridos donde la gente que sabe y tiene algo que decir se la pudiera escuchar en un discurso elaborado sin gritos ni interrupciones desabridas; quizá por eso me gusta cada vez más la radio. Inciso: aprovecho la coincidencia del post de marzo para felicitar a Toni Clapés por sus treinta años de radio que celebra hoy mismo, un dels meus estimats.

Todo este abuelocebollismo viene a cuento del recuerdo súbito que me produce cada noticia sobre inmigrantes que por todos los medios posibles intentan buscar su futuro. Vi los últimos minutos de una película donde se enfocaba a miles de inmigrantes en una playa del norte de África en cuyo horizonte se divisaba España. Esa escena era exactamente el final. No recuerdo si vi el debate, lo que no olvido es que me fui a la cama pensando que cualquier día podría pasar lo mismo. Y que si yo estuviera en su situación también lo haría: la única diferencia con ellos es que yo he nacido quince kilómetros más al norte..., el alma encogida..., no es justo.

Ni idea de aquella película, habrá que preguntárselo cualquier día a Pumares ;-)


Ah, sí, aquí hoy ha llovido, un poco, a la hora que se levantan los que tienen la suerte de tener un trabajo y no tienen que emigrar.



lunes, 27 de enero de 2014

Corriendo para terminar el año: el romano

N.B. Esta entrada estaba prevista para hace tres semanas, pero entonces tuve una terrible noticia que me ha tenido en vilo hasta hace escasos minutos. Y ahora sí que puedo cantar a todo pulmón la canción que cierra este post.

Y al final todo salió estupendamente y la carrera fue perfecta.


En la salida esperando a que la dieran


Este tipo de carreras de fin de año suele tener el colorido de los intrépidos corredores que se disfrazan de lo más inverosímil y, aunque la gente hace gala de su ingenio para combinar eficacia y espectacularidad, la verdad es que correr con semejantes atuendos complica y añade esfuerzo a la carrera. Y desde mi perspectiva me parece grotesco, mi sentido del ridículo es acusado y no pasa por mi imaginación siquiera planteármelo, ya tengo bastante con dosificar las fuerzas para llegar al final . Hasta esa tarde.

La casualidad y la buena forma física que experimentaba -hacía tiempo que no hacía una cursa disfrutando tanto- me llevó a correr durante una buena parte de la misma cerca de un chico de unos treinta y tantos años que iba disfrazado de soldado romano. El disfraz era contundente con su cota de malla, su casco de cepillo y su no menos cargante lanza. Correr con aquello solo podía ser por una promesa, pero él lo llevaba más que dignamente con un ritmo y una zancada que daba gloria verlo e incluso medio posaba para que la gente con cámara que salpicaba el recorrido pudieran sacar una foto con calidad.

Yo iba a su lado intentando mantener el tipo y según llegábamos al que fue mi barrio me iba fijando en la gente que nos miraba por si veía a alguien conocido y, de repente, me di cuenta de que todos estaban sonriendo. Es más, si miraba un poco más allá lo que ocurría exactamente es que su rictus cambiaba según divisaban a mi compañero romano. Y entonces además de correr entre los aplausos y las conversaciones de la gente (se oye todo, oigan) lo hacíamos entre sonrisas. Y según iba comprobando el efecto iba pensando que era maravilloso que un simple disfraz transformara la cara de gente, aunque fuera solo por un instante.

Así que lo tengo decidido: he de disfrazarme. Eso sí, tengo que ser capaz de hacer una marca digna porque sería lamentable ver a una mamarracha disfrazada echando el bofe. Mientras la alcanzo tengo que ir pensando de qué.



Y como decía al principio, fui estúpidamente feliz durante el recorrido y hoy aún más. A veces la vida puede ser un poquito justa.





Estúpidament feliç.- Els Pets
Sé que la feina em va xuclant
la vida per un sou
i que festejo per no quedar-me sol.

Sé que la tele és tan banal
que em fot de mala llet
i tots els amics es casen i truquen menys.

I tot i així hi ha dies en que
entre la gent i els crits
sense motiu i estúpidament
crec que sóc feliç

Tinc ganes de cantar i cridar, de saltar i de riure,
sense cap perquè,
tinc ganes d'oblidar el que sempre m'amoïna
vull estar content. 



Sé que el futur que m'han pensat
és dòcil i global
i que al final qui guanya sempre és el banc.

I es que si ho penses tot plegat
o et deprimeix o et cou
però es massa fàcil i a més no porta enlloc.

Per això cada dia al carrer m'enfronto als enemics
sense motius i estúpidament
amb un gran somrís


Tinc ganes de cantar i cridar, de saltar i de riure,
però sóc molt conscient,

que també vull canviar les coses que m'amoïnen
per a estar content. 



Tinc ganes de cantar i cridar, de saltar i de riure,
sense cap perquè,
tinc ganes d'oblidar el que sempre m'amoïna
vull estar content.


Sé que el trabajo me va chupando
la vida por un sueldo
y que voy de ligue para no quedarme solo.

Sé que la tele es tan banal
que me pone de mala leche
y que los amigos se casan y llaman menos.

Y aún así hay días en que
entre la gente y los gritos
sin motivo y estúpidamente
creo que soy feliz
 

 Tengo ganas de cantar y gritar, de saltar y de reír,
sin ningún motivo,
tengo ganas de olvidar lo que siempre me preocupa
quiero estar contento.



 Sé que el futuro que me han pensado
es dócil y global
y que al final quien gana siempre es el banco.

Y es que si lo piensas todo
o te deprime o te escuece
pero es demasiado fácil y además no lleva a ninguna parte.

Por eso cada día en la calle me enfrento a los enemigos
sin motivos y estúpidamente
con una gran sonrisa


Tengo ganas de cantar y gritar, de saltar y de reír,
pero soy consciente,
que también quiero cambiar las cosas que me quitan el sueño
para estar contento.


Tengo ganas de cantar y gritar, de saltar y de reír,
sin ningún motivo,
tengo ganas de olvidar lo que siempre me preocupa
quiero estar contento.