viernes, 25 de enero de 2008

De roturas y de nirvanas interiores

Al hilo de las Conclusiones Estúpidas de Dosdedos y del comentario de Ladydark, me veo en la necesidad, ejem, de iluminarlas con mi sapiencia, buen hacer y dislate que me caracterizan.

Lo roto, o lo arregla uno mismo, bricolage emocional en fascículos (¿dónde está Salvat cuando se la necesita? :-P ) o lo manda arreglar. ¿Dónde? Nada más fácil, arriba de mi calle hay un sitio estupendo:




...
Mándame en un sobre tu sonrisa rota, Rápido García, yo te la compongo, se reparan botas, bolsos de cuero y alpargatas, canastos de mimbre, diademas de borlas.
Con nieve de nardo yo te la remiendo. Con tela del aspa de un molino viejo. Con polvo del brillo de un trozo de espejo. Con el rabo blanco de un gato perplejo.
...
Mándame en un sobre tu sonrisa rota. Yo te la compongo que soy zapatero. Que soy zapatero, que soy zapatero remendón... Que soy zapatero, que soy zapatero remendón... Que soy zapatero, que soy zapatero remendón

Zapatero, de Manolo García






Y lo de cómo conseguir llegar a no esperar nada..., tan fácil como quedarse sola y ser consciente de que nadie ni nada es imprescindible, y que todo el tiempo que transcurra sin darse cuenta de esto es tiempo irremisiblemente perdido. Pero queda mucho más aún, siempre queda más.

Y bailar, bailar hasta la extenuación, hasta el paroxismo, hasta echarlo todo fuera.

Sola, que nadie me hace falta para alzarme en un vuelo y volver a empezar

Sola, del grupo Efecto mariposa





P.S. Y casi a la vuelta vi ayer que había una Condonería..., este barrio mío tiene de todo ciertamente :-)

P.S.2 Me recuerda esto que conocí antes la palabra condonación (perdón o remisión de una pena de muerte o una deuda) que la palabra condón (preservativo)..., qué ingenuidad podió.

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