jueves, 17 de enero de 2008

En busca del beso


En busca del beso
David Melling
Ed. Beascoa


Hay libros que leo porque sigo a su autor, porque me recomiendan, porque los citan, porque los encuentro mientras busco otros..., cualquier motivo/excusa vale. «En busca del beso» me lo pidió mi hijo. Iba a ser uno de sus regalos de cumpleaños y estaba anticipadamente encargado en una gran cadena de librerías, música y demás multimedia. El día antes voy a recogerlo cuando ocurre lo peor: el libro estaba agotado y no habían podido conseguirlo.
Empezó entonces la búsqueda desesperada, ya sin tiempo y con la misma respuesta en todos los sitios, agotado.
El niño se quedó sin el libro que esperaba, pero su madre le dijo que si lo quería de verdad tenía que pedírselo a los únicos que podían lograrlo, a los Reyes Magos.
Recurrí a internet y resultó que estaba en la web de unos grandes almacenes. Rauda y veloz que me fui allí y una amable dependienta me localizó el último ejemplar en otra ciudad. Quince días más tarde tenía el ansiado libro listo para que sus Majestades lo depositaran la noche del cinco de enero.
Estaba realmente intrigada por leer el libro que mi hijo ya había leído un montón de veces en el colegio y que tanto le gustaba como para ponerlo como regalo en detrimento de algún juego más de la maquinita.
«En busca del beso» trata de la pérdida de un beso de buenas noches, el que un rey, que siempre tenía mucha prisa, le lanzó a su hijo y que por ello salió volando por la ventana. Se encarga al mejor caballero de palacio esta búsqueda tan delicada y cómo termina es algo que tiene que descubrir el lector. He de decir que terminar de leerlo y caérseme una lagrimilla fue todo uno, me estoy haciendo mayor a pasos agigantados.
La historia no puede ser más sencilla y las ilustraciones son simpáticas y con un toque de humor apto para que lo entienda un niño y pueda descubrir esos detalles cómicos. Un cuento que a mí me ha enseñado lo importante que es en la vida de mi hijo el beso de buenas noches y que a veces una da con demasiada prisa y cansancio de todo el día, una gran lección que ya no olvidaré.

4 comentarios:

  1. los libros ilustrados a veces son Magníficos Libros, sean para niños o para quien sean...
    saludos

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  2. Y qué bonitos son. Es cuando te das cuenta de que una imagen sí vale más que todas las palabras del mundo.

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  3. Siempre me pasa lo mismo, cuando voy a comprar un libro para sobrinos o hij@s de amigos, acabo disfrutándolo yo. Adoro las ilustraciones y al final vuelvo a casa con un libro que en principio no estaba destinada para mí. El mejor es "El día que los animales hablen". Qué maravilla.
    Lo del beso de buenas noches fundamental, aún lo recuerdo yo y es inolvidable.

    Gracias por tus palabras en nuestro blog. Y gracias por descubrirnos el tuyo.

    Un abrazo,

    Marta

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  4. Gracias a Magda por descubrírteme y a ti por ese estupendo poema, progresas adecuadamente, je.

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