sábado, 26 de abril de 2008

Entrenamientos en imágenes

Bienvenida
La afición

Algunos equipos: Ferrari

Mclaren

Renault

Circuito de Montmeló

Lucas di Grassi, brasileño, piloto de pruebas de Renault, tercero del equipo después de Alonso y Piquet explicándonos el circuito.

Preparados esperando a los pilotos
Alonso y Piquet en el paddock

Toyota repostando

Red Bull cambiando ruedas

Milito y Messi después del entrenamiento

Buscando a Wally, je, Alonso requerido por los medios

Bajo un sol que picaba y sin quitarse el mono, Fernando Alonso sigue trabajando.

Las ruedas usadas en los entrenamientos F.A. y N.P.

Limpieza a fondo

Tomando buena nota, están impecables.


Mañana más, pero esta vez no tan cerca: estaré en la grada M, otra perspectiva.

lunes, 21 de abril de 2008

Rehaciendo el cableado

Ya lo dice el refranero, el que quiere, puede; pos va a ser que sí.

El Magazine de La Vanguardia publica una entrevista de Ima Sanchís a Joe Dispenza, autor del libro Desarrolla tu cerebro.


Podemos cambiar nuestra mentalidad. Al crear nuevos cableados y fortalecerlos con nuestro pensamiento, dándoles prioridad, los que no utilizamos tienden a desaparecer.
(...)
Pero por el momento es curiosamente la ciencia la que nos permite explicar que efectivamente tenemos control sobre nuestra mente y nuestro cerebro, es decir, que no somos un efecto de nuestros procesos biológicos sino una causa. Básicamente, más allá de mis estudios sobre las remisiones espontáneas de enfermedades, lo que intento transmitirle es que nuestros pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones y que cuando aprendemos cómo se crean esos malos hábitos, no sólo podemos romperlos, sino también reprogramar y desarrollar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.

La entrevista completa aquí.


Y una forma de rehacer el cableado podría ser disfrutando de los placeres insensatos de J. Addams ..., lean, lean.

domingo, 20 de abril de 2008

No sólo palabras

Hay veces que las formas son el fondo, hay veces que el fondo se impone a la forma, y está bien, se da por bueno. Pero cuando la forma es sencillamente excelente y existe un fondo que va más allá de toda forma, entonces, ay, amigo, entonces estamos ante (casi) la perfección. Y digo "casi" porque luego empiezan a subir las vanidades y cualquiera luego le tose, que va y te hace un cuento :-)

Hacía tiempo que tenía ganas de escucharle. El esquivo destino me lo había impedido, es más, empezaba a pensar de que era a propósito, pero mira por dónde, la diosa Fortuna decidió ser complaciente conmigo una de las noches que más necesitaba disfrutar y sentir que una es una persona y no un guiñapo. Sí, Félix, anoche yo era un auténtico jirón con apariencia humana, aunque no lo pareciera.

Félix no cuenta cuentos, Félix habla de vidas vividas que vuelven a revivir en su voz. Te va llevando de la carcajada a la circunspección, de la alegría al sentimiento, de la risa sin paliativos a la sonrisa cálida. Porque ya no estás en un bar oyendo a alguien desgranar historias de abuelos, tíos abuelos o niñas de coletas disparadas; estás con un amigo de toda la vida que te habla de sus cosas, de su forma de ver la vida y de hacértela vivir también. Porque en el fondo todos hemos tenido un tío abuelo Ramiro, alguien que se fue para no volver nunca más, alguien al que diste un abrazo sabiendo que era el último y un dragón rojo que fue tu amigo.

"Yayerías" no son cuentos, son retazos de vida que emocionan, divierten y te recuerdan que la vida sigue, a pesar de todo, con la risa como terapia.

Un cuento puede ser sólo palabras bien hilvanadas: Félix Albo es el mago que hace que cobren cuerpo, aliento y se sienten contigo a tomar una cerveza. Y entonces ya te acompañan el resto de la noche.

Gracias por dejar que formen parte de mi vida.

¿Quién es Félix Albo?

El blog de Félix Albo

jueves, 17 de abril de 2008

No estés triste

Prueba a ser una nube,
a flotar, alcotán sobre praderas.
Prueba a surcar ríos,
a luchar por ellos.
A sentirte arcilla y caña de ribera.
Laurel en gota que espejea
y errar, cometa vegetal sin hilos
Prueba a surcar ríos
aunque el agua sólo llegue a tus rodillas
o te cubra y esté fría.

Verás que hay más
Que la corona de espinas
bajo la que te resguardas,
Verás que hay más,
Verás que el mundo gira más.

Por eso no estés triste, amor.
Por eso no estés triste…
Por eso no estés triste amor,
Que no estés triste.

Antes que la tristeza sea de suela de zapato
Humildad y camino
o letra de abecedario,
Ser látigo y restallar
a la modorra los sentimientos,
Ladera para que resbalen las penas.

Por eso no estés triste, amor.
Por eso no estés triste…
Por eso no estés triste amor,
Que no estés triste.

Prueba a ser arlequín,
y regalar inasible tu entereza.
Prueba a surcar ríos,
a luchar por ellos,
A sentir que reverdeces,
que creces en la entrega.
Tropel, caudal de mieles turbias,
Barquito liberado a la corriente.
Prueba a surcar ríos
aunque sean ramblas de cantos
Si consigues alejarte de ti misma…

Verás que hay más
Que son rosarios de lamentos
bajo los que te marchitas,
Verás que hay más
Verás que el mundo gira más.

Por eso no estés triste, amor.
Por eso no estés triste…
Por eso no estés triste amor,
Que no estés triste.

No estés triste.- Manolo García



Se te echaba de menos, Manolo: ya no estoy triste, ahora sólo impaciente :-)

(el trece de mayo se publicará el nuevo disco Saldremos a la lluvia)

lunes, 14 de abril de 2008

Dando ánimos

Una chica a otra:

...que un hombre en comparación tuyo no tiene punto de comparación...

...ya te digo...

viernes, 11 de abril de 2008

¿Debería preocuparme... (hijos)

...porque la camiseta del entrenador de baloncesto de mi hija ponga por delante "¿quieres aprender?" y en la espalda "te lo enseño todo"?

...porque mi hijo de siete años me ha informado de que tiene dos novias?

...porque, al día siguiente, me dice que ha dejado a Laia? Le pregunto que por qué lo ha hecho y me cuenta que es que tener dos novias es un estorbo. Le pregunto que qué le ha dicho Laia y me contesta que ella le ha dicho que no le importa.

miércoles, 2 de abril de 2008

Una buena excusa

Concurso de relatos con el metro o el autobús como parte de la historia.

Hasta el 16 de abril hay de plazo..., pues lo mismo se me ocurre algo..., o no :-)

Actualización: pues sí se me ocurrió, aquí el resultado.

Cinco minutos

...aire caliente, joven con greñas añorantes de hippie, treintañera de ojeras y expresión triste,..., anda, si lo han cambiado..., orientales en grupo consultando un plano, americanas en plena conversación, pareja de turistas italianos tempraneros..., pues esos son monos..., comercial con espíritu de ejecutivo, estudiante nervioso con examen, administrativa con cara de cansancio, universitaria en tránsito..., carísimos, seguro que son carísimos..., chico alto y fornido con bolsa de deporte, niños de uniforme y madre apresurada, señora de blanco preocupada...., cada día se me hace más largo..., ejecutiva impecable de tacón y maletín a juego, señor con chaqueta y periódico en los brazos..., ya estoy en la mitad, ya ha llegado el acordeonista..., anciano con pelo blanco, chico negro de cabeza afeitada, europeo de pelo corto y piel blanca..., y esos también me gustan..., funcionaria de cabello corto caoba, veinteañera de melena larga y ondulada, muchacho con gorra..., ah, que son los mismos de antes..., latinoamericana de vaqueros ajustados, mujer paseando un libro interrumpido, aire caliente...

Quizá por esto lo llaman paseo de gracia.


Nota aclaratoria: para hacer el transbordo de la línea amarilla a la línea verde en la estación Passeig de Gràcia es necesario recorrer un eterno pasillo con el techo más bien bajo y más estrecho de lo que podría ser una anchura agradable. En sus paredes suele haber anuncios que dada su longitud se repiten. En el tiempo que nos ocupa eran de una conocida marca de zapatos y su colección para la primavera-verano. Muchas vidas se cruzan a lo largo de ese pasillo subterráneo en apenas cinco minutos.

martes, 1 de abril de 2008

Revista Narrativas y Espejo roto

Ya está disponible el número 9:

http://www.revistanarrativas.com/

Y esta vez lleva una reseña sobre un libro magnífico, Espejo roto de Mercè Rodoreda, el libro, no la reseña :P

Gracias, Magda, por dos años estupendos.

Actualización:

Espejo roto.- Mercè Rodoreda

Ed. Seix Barral Colección Biblioteca Breve
fecha de publicación 1974
413 págs

Espejo roto es la historia del devenir de una familia de principios del siglo XX hasta los años inmediatamente posteriores a la guerra civil. Es el retrato del ascenso social gracias a la belleza, una de las pocas vías que tienen los pobres para escapar de su destino.
La novela se nos cuenta desde las miradas de todos los que en un momento dado se convierten en protagonistas, aunque el verdadero sea el tiempo y sus efectos sobre todo lo que vive y cómo se vive.

¿Por qué tenían que quererse tanto y por qué habían tenido que perderse el uno para el otro y por qué habían tenido que pasar los años y todo había tomado un color de vida falsa, como de una vida que ella no hubiese vivido?(pág. 197)

La autora cuenta que la elaboración de esta obra fue intermitente mientras escribía otras cosas. Fue escribiendo capítulos sueltos que le iban inspirando otras novelas, pero se le resistía. El hallazgo del título fue determinante para dar el empujón definitivo. Por ello este párrafo es especialmente significativo y condensa la idea que preside toda la obra.

El espejo se había roto. Los pedazos seguían dentro del marco, pero algunos habían caído fuera. Los iba recogiendo y colocando en los huecos donde le parecía que encajaban. Los fragmentos de espejo desnivelados, ¿reflejaban las cosas tal como eran? Y de pronto en cada fragmento de espejo vio años de su vida vivida en aquella casa. Fascinada, encogida en el suelo, no lo entendía. Todo pasaba, se detenía, desaparecía. Su mundo tomaba vida allí dentro con todos sus colores, con toda su fuerza. La casa, el parque, las salas, la gente; en la juventud, en la madurez, de cuerpo presente, la llama de los cirios, los niños. Los vestidos, los escotes, las cabezas que sobre ellos reían o demostraban tristeza, los cuellos almidonados, las corbatas con nudos perfectos, los zapatos recién lustrados caminando sobre alfombras o por la arena del jardín. Una orgía de tiempo pasado, lejos, lejos... qué lejos estaba todo... (pág. 353)

Y el resultado es magnífico. Una novela donde la vida en sus distintas formas bulle de alegría y esplendor como en los bailes de sociedad o en los juegos de agua de las sirvientas en el estío; en las pasiones y en los juegos infantiles, en el dolor de la pérdida y en la nostalgia de los tiempos felices. Todo ello expuesto con el estilo preciso y tranquilo de la prosa de Rodoreda que crea el clima tan especial que destila la novela en la delgada línea que separa lo objetivo de lo conmovedor.

En Espejo roto asistimos al ascenso y declive de Teresa Goday y de toda su familia a través de cada parte reflejada en el espejo de la vida. Y la vida también se rompe en pedacitos.

El resto de los personajes van prestando su voz a la novela por turnos, todos cuentan su historia, su pedazo del espejo. La casa, la fastuosa casa donde viven, y el inquietante jardín son unos personajes más; no son acogedores a pesar de su elegancia y frondosidad. El jardín guarda secretos y la casa con sus estancias privadas parecen el reflejo de la propia alma de Teresa que va dejando cadáveres por el camino.

La vida real parece que sólo puede existir fuera de ese recinto: los bailes, el Liceo, las amantes, el notario, la vida de los sirvientes. Y la felicidad sólo sucede como un recuerdo del pasado.

Todo se hace presente en los últimos momentos de un día de lluvia, porque sí; la felicidad perdida (...) Y él seguía allí, sumergido en un mundo inexistente. (pág. 213)

No hay finales felices, el tiempo sigue su curso estemos o no presentes, no le importa nuestra tristeza. No hay familias felices, no lo son las ricas ni las sin recursos, la felicidad apenas se posa se vuelve esquiva, la aleja el tiempo y los secretos, los secretos de una familia son sagrados. (pág. 168)


Espejo roto, mirall trencat en catalán, es una mirada que el tiempo se encarga de truncar. Y él no tiene prisa.

Al fin y al cabo, cuando te das cuenta de que estás a punto de morir, ya es como si hubieses muerto (pág 350)