martes, 1 de abril de 2008

Revista Narrativas y Espejo roto

Ya está disponible el número 9:

http://www.revistanarrativas.com/

Y esta vez lleva una reseña sobre un libro magnífico, Espejo roto de Mercè Rodoreda, el libro, no la reseña :P

Gracias, Magda, por dos años estupendos.

Actualización:

Espejo roto.- Mercè Rodoreda

Ed. Seix Barral Colección Biblioteca Breve
fecha de publicación 1974
413 págs

Espejo roto es la historia del devenir de una familia de principios del siglo XX hasta los años inmediatamente posteriores a la guerra civil. Es el retrato del ascenso social gracias a la belleza, una de las pocas vías que tienen los pobres para escapar de su destino.
La novela se nos cuenta desde las miradas de todos los que en un momento dado se convierten en protagonistas, aunque el verdadero sea el tiempo y sus efectos sobre todo lo que vive y cómo se vive.

¿Por qué tenían que quererse tanto y por qué habían tenido que perderse el uno para el otro y por qué habían tenido que pasar los años y todo había tomado un color de vida falsa, como de una vida que ella no hubiese vivido?(pág. 197)

La autora cuenta que la elaboración de esta obra fue intermitente mientras escribía otras cosas. Fue escribiendo capítulos sueltos que le iban inspirando otras novelas, pero se le resistía. El hallazgo del título fue determinante para dar el empujón definitivo. Por ello este párrafo es especialmente significativo y condensa la idea que preside toda la obra.

El espejo se había roto. Los pedazos seguían dentro del marco, pero algunos habían caído fuera. Los iba recogiendo y colocando en los huecos donde le parecía que encajaban. Los fragmentos de espejo desnivelados, ¿reflejaban las cosas tal como eran? Y de pronto en cada fragmento de espejo vio años de su vida vivida en aquella casa. Fascinada, encogida en el suelo, no lo entendía. Todo pasaba, se detenía, desaparecía. Su mundo tomaba vida allí dentro con todos sus colores, con toda su fuerza. La casa, el parque, las salas, la gente; en la juventud, en la madurez, de cuerpo presente, la llama de los cirios, los niños. Los vestidos, los escotes, las cabezas que sobre ellos reían o demostraban tristeza, los cuellos almidonados, las corbatas con nudos perfectos, los zapatos recién lustrados caminando sobre alfombras o por la arena del jardín. Una orgía de tiempo pasado, lejos, lejos... qué lejos estaba todo... (pág. 353)

Y el resultado es magnífico. Una novela donde la vida en sus distintas formas bulle de alegría y esplendor como en los bailes de sociedad o en los juegos de agua de las sirvientas en el estío; en las pasiones y en los juegos infantiles, en el dolor de la pérdida y en la nostalgia de los tiempos felices. Todo ello expuesto con el estilo preciso y tranquilo de la prosa de Rodoreda que crea el clima tan especial que destila la novela en la delgada línea que separa lo objetivo de lo conmovedor.

En Espejo roto asistimos al ascenso y declive de Teresa Goday y de toda su familia a través de cada parte reflejada en el espejo de la vida. Y la vida también se rompe en pedacitos.

El resto de los personajes van prestando su voz a la novela por turnos, todos cuentan su historia, su pedazo del espejo. La casa, la fastuosa casa donde viven, y el inquietante jardín son unos personajes más; no son acogedores a pesar de su elegancia y frondosidad. El jardín guarda secretos y la casa con sus estancias privadas parecen el reflejo de la propia alma de Teresa que va dejando cadáveres por el camino.

La vida real parece que sólo puede existir fuera de ese recinto: los bailes, el Liceo, las amantes, el notario, la vida de los sirvientes. Y la felicidad sólo sucede como un recuerdo del pasado.

Todo se hace presente en los últimos momentos de un día de lluvia, porque sí; la felicidad perdida (...) Y él seguía allí, sumergido en un mundo inexistente. (pág. 213)

No hay finales felices, el tiempo sigue su curso estemos o no presentes, no le importa nuestra tristeza. No hay familias felices, no lo son las ricas ni las sin recursos, la felicidad apenas se posa se vuelve esquiva, la aleja el tiempo y los secretos, los secretos de una familia son sagrados. (pág. 168)


Espejo roto, mirall trencat en catalán, es una mirada que el tiempo se encarga de truncar. Y él no tiene prisa.

Al fin y al cabo, cuando te das cuenta de que estás a punto de morir, ya es como si hubieses muerto (pág 350)

5 comentarios:

  1. Gracias a ti, querida Carmen.

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  2. Un beso enorme y felicidades una vez más, Magda.

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  3. Primero enhorabuena por la reseña Carmen y después gracias por abrir mi corta mente, la revista editada por Magda "Narrativas" es una maravilla y no la conocía, me la guardo para leerla despacio.

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  4. Ladydark, como se le abra más la mente lo mismo dejo de visitarle..., por pura envidia, lo cual es muy digno, según tengo entendido :-)

    Óscar, así me gusta :-)

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