miércoles, 7 de mayo de 2008

Síntomas:

cansancio, fatiga, memoria de pez, ataque de sueño como losa que te aplasta por la noche, espabilarse con el alba, nerviosismo controlado (a veces), verborrea consiguiente, decir muchas veces "gracias", pedir perdón por si acaso, exceso de explicaciones, sonreír en todo momento...

No es astenia primaveral, no es decaimiento emocional o físico, no es atenazamiento por la tensión, aunque haya momentos de saturación cerebral con riesgo de desbordamiento.

Son ganas de superación, de hacerlo cada día mejor, de aprender con cada caso, de proporcionar un mejor servicio a cada persona que viene a ti asustada, temerosa, con bravuconería o con jeta descarada.

Es mi trabajo y me siento realmente contenta. Ahora, eso sí, salgo como si me hubieran dado una paliza, je.

3 comentarios:

  1. El tema es que para cuando te acostumbre, ya habras terminado...

    ¡Suerte ahí!

    :-)

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  2. Querida amiga:
    Siento comunicarle que va usted camino del enganche laboral y ese es el "gran enganchón". Le receto unos crucigramas para el trabajo y desayuno en aproxidamente dos horas dentro de su horario laboral :P.
    En serio, sea por el tiempo que sea, siéntete afortunada de que al final del día, pese al cansancio, te compense, ya quisiera un porcentaje muy elevado de la población poder decir lo mismo.

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  3. Dosdedos, también será un alivio, je.

    Lady, me gusta ayudar a la gente, no lo puedo evitar. No descarto hartarme, pero de momento lo estoy disfrutando, afonía al margen.

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