lunes, 23 de junio de 2008

Una edición más

... de Bitácoras y Libros organizada por Cuchitril Literario y el simpar Palimp que fue todo un éxito, como siempre.

Un encuentro con caras y bitácoras nuevas que añadir a la larga lista de visitas y un placer reencontrarse con las caras ya conocidas. La velada transcurrió animadamente con la charla y la cordialidad habituales..., hasta el momento que todos estábamos esperando: la lectura de los deberes.

Con la seriedad y solemnidad que el acto requería, Palimp procedió a la lectura de los deberes que previamente habíamos introducido en la bolsa mágica para garantizar el anonimato de los autores de los textos. Si los quieren echar un vistazo, sírvanse pinchar en la crónica de Cuchitril.

He de decir que yo tuve que retirarme temprano, así que ignoro lo que sucedió con el resto de la gente que dijo que iban a tomar unas copichuelas.

Fui caminando hasta la más cercana boca de Metro que me encontré y si bien es cierto que cuando bajaba las escaleras me di cuenta de que alguien a mi espalda llevaba el mismo camino que yo, no le di importancia, iba recordando la lista de cosas que tenía que hacer a la mañana siguiente. Pero entonces esa presencia apenas intuida, súbitamente puso sus manos sobre mis ojos y mi boca y me llevó hasta el recoveco del ascensor mientras me decía susurrando "no temas, sólo escúchame". Presa del terror más absoluto me quedé paralizada y esperando a que se me ocurriera algo para poder salir de allí con bien. Mientras, la persona que no logré identificar, me seguía diciendo que nos había oído en el restaurante y que suscribía aquellos deberes. Con lo que parecía una servilleta me tapó los ojos y con sus labios recorrió mi cuello tan lentamente que no pude reprimir un escalofrío. Noté cómo sus labios se posaban en los míos inmóviles durante unos segundos y luego nada, desapareció. Todavía tuvieron que pasar unos minutos para que me diera cuenta de que se había ido.

He tardado unos días en escribir esta crónica, al día siguiente no recordaba nada de aquello..., hasta que ayer volví a utilizar el mismo bolso que llevé a la reunión y vi la servilleta.

3 comentarios:

  1. Vaya, vaya, estos encuentros tienen unos finales muy imprevistos y apetecibles.

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  2. Dosdedos, te lo juro por Snoopy :-D

    Palimp, qué te voy a contar que tú no sepas... ;-)

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