martes, 1 de julio de 2008

Revista Narrativas y Nueve semanas y media

Ya está disponible el número 10:

http://www.revistanarrativas.com/

Esta vez es un monográfico sobre literatura erótica, muy apropiado para las temperaturas que nos tocan, o así: nuestra querida Magda, que siempre está en todo :-)

Y mi insignificante contribución:

Reseña: Nueve semanas y media.- Elisabeth Mc Neill. Traducción de Manuel Sáenz de Heredia. Tusquets Editores, 1ª edición mayo 1982. ISBN 84-7223-331-6

Nueve semanas y media nos invita en calidad de voyeurs de excepción a asistir a la transformación de la vida de una ejecutiva neoyorkina sin nombre a través del deseo que le provoca otro ejecutivo neoyorkino, también sin nombre, en una relación de sumisión absoluta de forma consentida.
La protagonista se ve subyugada por el exquisito, y a la vez descarnado, comportamiento de él hacia ella durante las nueve semanas y media que dura la relación en las que llegan a conocerse de tal manera que ella comprende que si siguen juntos más tiempo su vida correrá grave peligro.
La entrada de este hombre en su vida supone que su existencia se vea “escindida en dos mitades: día y noche; con él/sin él. Y que era un error, posiblemente peligroso, mezclar las dos mitades” (pág. 67).
La novela está construida como una sucesión de encuentros donde se describe minuciosamente, pero sin caer en lo escabroso, cómo son sus momentos con él, salpicada con pequeñas reflexiones en página aparte, como si fueran hitos, donde a duras penas es consciente del efecto que esa relación está suponiendo para ella.
La historia empieza como una historia romántica, la forma de conocerse, su cuidado por los detalles para que ella se sienta mimada, pero rápidamente se van apuntando los derroteros por los que va a ir girando su idilio. Ese viraje es aceptado entusiásticamente por ella, aunque llegue un momento en que empieza escapar de su comprensión.
A veces me preguntaba, en abstracto, cómo podía el dolor excitarme tanto (...) Pero, cuando el que infligía dolor era él, la diferencia entre el dolor y el placer se oscurecía de tal forma que los transformaba en dos lados de una misma moneda: sensaciones de diferente calidad, pero con el mismo resultado, igualmente intensas; ambos estímulos eran igualmente poderosos y capaces de excitarme. Dado que el dolor siempre aparecía como preludio, y sólo como preludio –a veces horas antes, pero siempre conducente al orgasmo-, era tan deseado, tan sensual, tan consustancial al acto del amor como las caricias que recibían mis pechos (pág. 91)
La pasión, como tantas veces, acaba consumiendo a sus protagonistas, no sin antes dejar una marca indeleble que todos los que han vivido esta clase de delirios llevan consigo hasta el fin de sus días.
Vuelvo a ser responsable y adulta, todo el día. El resultado final es que el termostato de mis sensaciones se ha descompuesto: han pasado años, y a veces me pregunto si mi cuerpo volverá a registrar una temperatura algo más que tibia (pág. 160).

5 comentarios:

  1. Un abrazo, querida Carmen.

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  2. ¡Y muchas gracias a ti!

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  3. Un placer, un honor y un beso grande, de verdad.

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  4. Me gustaría saber mas de esta relación, finalmente él se enamora de ella???

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  5. @Anónimo, queda a la interpretación del lector, en cualquier caso depende mucho del concepto que tenga cada uno de lo que es enamorarse y de lo que supone. Muchas veces los desengaños se deben a que nuestra definición de amor no es la misma para el otro :-)

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