lunes, 29 de septiembre de 2008

Azul medusa


Más colores, aquí.

jueves, 25 de septiembre de 2008

El plan b

He leído un libro de Haruki Murakami porque llegué tarde a Tokio blues: localicé el libro en una biblioteca y cuando fui a sacarlo alguien se me había adelantado. Es algo que me pasa a menudo, pero el plan b es claro: el viaje se aprovecha y se lee otro del mismo autor. Ese otro ha sido Sputnik, mi amor.

El narrador, un joven profesor de primaria, nos cuenta la historia de Sumire, una veinteañera que conoció en la Universidad de la que es su confidente y de la que se enamora quizá porque ella sólo le considera un amigo, su único amigo. Sumire vive en su mundo de adolescencia retardada con la obsesión de convertirse en novelista: vive independiente con el dinero que le proporcionan sus padres y se dedica a leer y escribir y a aparecer y desaparecer de la vida del profesor que la anima y escucha. Todo cambia cuando Sumire conoce a Myû, una mujer casada mayor que ella tan hermosa como enigmática que la ofrece trabajar como secretaria suya.

La novela destila soledad por todos sus protagonistas que conviven con ella de forma natural. La vida se aparece como la línea de un encefalograma plano, sin estridencias, hasta que Sumire se enamora y su mundo y ella misma cambian de aspecto, de actitud, de perspectiva. Pero las corazas son imposibles de romper y el que lo hace pierde irremisiblemente la partida.

Aunque la vida siga, la soledad una vez instalada se pega a la piel y forma una barrera imposible de romper. O eso es lo que nos quiere decir la novela: no estoy de acuerdo, todos sabemos que existen personas que son capaces de atravesar muros, aunque sean de titanio.

«Ya ves, continuamos viviendo, cada uno a su manera, incluso ahora», pensé. Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos luego atrás. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los días..., haciendo, según cómo, una buena actuación. Al pensarlo, me sentí terriblemente vacío.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

¿Qué número de pie usas?

Es, probablemente, la última pregunta que habría esperado en la entrevista previa para donar sangre, pero había un motivo:



En el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau pueden obtenerlas sólo perdiendo un poquito de tiempo y de sangre de esa que nos sobra.
Y de paso se dan un paseo por sus jardines, un poquito de tranquilidad en medio del Ensanche.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Que seas feliz

Y el poblenouvin consiguió con creces que lo fuéramos durante casi tres horas.

Empiezan a ser años viendo al Último y a Manolo en directo y una cosa es segura: nunca defrauda (excepto al crítico de El País, yo desde mi sitio tuve una percepción distinta, desde luego). He de decir que las circunstancias de este último no eran especialmente favorables. El nuevo disco, tan esperado, me ha resultado cuanto menos difícil; hay bastantes canciones que no me convencen, quizás porque una siempre espera o lo mismo -que ya gusta- o algo nuevo que le agrade y en este caso los nuevos caminos que explora no me han seducido como siempre..., hasta que las he oído en directo, claro. También me contrariaba el hecho, impepinable, de que el sitio elegido para el concierto era desconocido, con más aforo y que por su estructura -y mi estatura- me obligaba a tener que estar en primera fila con la consecuencia de tener que ir mucho antes al recinto y esperar mucho rato de pie.

Y el calor, el calor pegajoso de por sí de Barcelona al que poco a poco me voy acostumbrando, pero que no es soportable mucho tiempo seguido. Afortunadamente mientras estaba en la cola para entrar estuvo nublado y entre eso y que hubo un friki que nos amenizó la espera con un ipod o similar cantando/matando canciones de Manolo se pasaron algo más rápidas las casi tres horas hasta que abrieron las puertas.

Al final el esfuerzo y la carrera hasta el escenario valieron la pena y conseguí una meritoria segunda fila y unos compañeros de concierto, Anabel y Jordi, que fueron el valor añadido a la velada y los culpables de que tenga alguna fotillo de recuerdo ¡muchas gracias!




La larga espera se rompió a las once menos cuarto cuando apareció cantando Provincia de Río Negro y se prolongó hasta la ranchera a la una y media. Y durante todo ese tiempo pude disfrutar al mejor Manolo, al que baila y recorre sin descanso el escenario en Si te vienes conmigo, A San Fernando o Viernes, al Manolo calmo de Bailarás como un indio y Sólo amar -uno de sus sirocos-, al que reinventa El loco de la calle y te lleva a lo más alto con la Insurrección imprescindible.

Y hubo muchas más canciones (sí, Palimp, también tocó Prefiero el trapecio ;-) que cantar y bailar, a pesar del asfixiante calor que a duras penas aliviaba la leve brisa mediterránea y que a pie de escenario te hacía sentirte en una sauna a poco te movieras; imposible no seguir el ritmo de canciones amigas.

Ronca de cantar, bañada en sudor y al borde de la extenuación terminó una noche en la que de camino a casa iba andando como saliendo de un sueño con la sonrisa en los labios e intentando asimilar lo vivido: si eso no era la felicidad, se le parecía mucho.

(Que seas feliz es el título de la ranchera con la que despide Manolo García todos sus conciertos en esta gira 2008. )







Que seas feliz, feliz, feliz
Es todo lo que pido en nuestra despedida
No pudo ser
después de haberte amado tanto
Por todas esas cosas tan absurdas de la vida.

Siempre podrás contar conmigo
no importa donde estés
Al fin que ya lo ves
quedamos como amigos

Y en vez de despedirte con reproches y con llanto
Yo que te quise tanto
pido que seas feliz, feliz, feliz
Yo que te quise tanto
pido que seas feliz, feliz, feliz


"Salut, llibertat i una miqueta d'anarquia"

viernes, 5 de septiembre de 2008

17999

y conmigo 18.000.

Y el mar de fondo, uf, qué nervios.

No llueve, pero hace un bochornazo espantoso, espero no derretirme demasiado.

http://www.20minutos.es/noticia/409603/0/manolo/garcia/gira/

jueves, 4 de septiembre de 2008

Pelos


Esto puede ser cualquier cosa

miércoles, 3 de septiembre de 2008

If could turn back time

Si pudiera volver atrás y rectificar mis errores, si pudiera regresar a mis años felices con lo que ya sé y retomar caminos abandonados..., no sería la que hoy soy con todos mis defectos e imperfecciones, con mis incapacidades y obsesiones, y con toda la vida que llevo recorrida. Porque tropezar tiene sentido cuando vuelves a levantarte, porque acertar cuando eliges es fantástico y porque siempre hay que seguir adelante sin pensar en la caída.

Si pudiera retroceder en el tiempo no lo haría..., y hoy menos que nunca.



(no suelo celebrar mi aniversario, pero el de este año es especial por muchas y buenas razones)