jueves, 30 de octubre de 2008

El vino que vive y crece

Se llega al placer por instinto, por casualidad, por el afán de probar. Y se da uno cuenta en los primeros instantes lo que gusta y lo que no: un cuadro, una comida, un sabor, una boca, van directos a lo más hondo del ser y reconocemos sin dificultad el deleite que nos producen.


Pero hay otros placeres, los aprendidos, los que se tienen que educar, y el vino es uno de ellos. O al menos así ha sido para mí. Desde aquel sopa'n vino* de cuando era mocita, de vino a granel que me tocaba ir a buscar con la botella de gaseosa para rellenar, al vino de mi edad adulta hay un gran trecho, pero aún hoy sigo pudiendo disfrutar de los dos cuando la ocasión lo requiere.

Al vino embotellado llegué tarde y de forma lenta, casi sin querer. Las circunstancias se dieron para que poco a poco fuera conociendo vinos distintos e ir distinguiendo matices: como cuando vas un museo tú solo y después lo vuelves a ver con alguien que te guía.

Desde entonces abrir una botella de vino es añadir un placer extra a la comida, la reunión de amigos o la fiesta. Y así como recuerdo buenos momentos de mi vida, recuerdo sitios por el vino que bebimos, un Señorío de San Vicente excepcional en una Semana Santa en Bilbao, Pago de Carraovejas y Matarromera en las comidas de navidades en Valladolid, el Mauro estupendo en casa de unos amigos o el Torre Muga de algunos domingos en la mía.

Una va definiendo el gusto y de lo probado acaba teniendo sus preferidos, los de la Rioja Alta y algunos de la Ribera del Duero..., hasta que te topas con algo que te sorprende. Hace años, en aquel aprendizaje, probé vinos de Toro. No me gustaron nada, la verdad, y no había vuelto a beber ninguno desde entonces.

Hace unas semanas en una comida con amigos en casa tomé un vino que no me sonaba. Reconozco que me esperaba lo peor, los desconocidos siempre son fuente de inquietud, pero no fue así, ni muchísimo menos. Se trataba de un San Román, un vino de D.O. Toro que no se parecía en nada a los que yo recordaba. Parece mentira que un vino pueda evolucionar tanto y saber tan rico.

Quizás los vinos también crecen, y no sólo en años; quizá los vinos son como las personas, también se merecen una segunda oportunidad.

Actualización: aquí a alguien más que le parece un vino excelente.

De palabras viejas y antiguos verbos, como el vino viejo que bebes...









*mojar trocitos de pan en el vino, un truco para pasar la comida cuando se me hacía una "bola"


miércoles, 22 de octubre de 2008

Parte meteorológico

Llueve y deja de llover, la vida misma esa tan ocupada que me impide llegar a todo.

Como se suele decir, siempre que llovió escampó, claro que sí.




Corro amunt i avall vaig sense nord, no tinc consol
I estic sola
Fer sense pensar, sense voler, sense esperar
Em descontrola
Si pogués provar tots els camins
Triar per quin decidir-me
Però no hi ha res a fer
Mai no sabré si faig bé d'escollir-te

Plou i deixa de ploure
Fa sol i deixa de fer sol
Et busco i deixo de buscar-te
Me'n vaig jo i em torno a retrobar

Miro d'acostar-me a poc a poc al que jo sóc
al que penso
Lluny de les mirades que em conviden
a ser algú que no sento
Si pogués fugir
Trencar amb la inèrcia d'aquest cercle que em gira
Potser anar massa lluny
però mai no fer-te la vida impossible…

…i quina culpa tinc jo…
Ja ho veus, així és com són les coses
Giren i giren sense fi…


Plou- La puerta de los sueños ( y tienen vídeo y todo, además)

domingo, 19 de octubre de 2008

Días mundiales

¿Por qué tiene una la impresión de que si los hombres se tuvieran que hacer mamografías haría años que la forma de hacerlas sería otra?

¿Para cuándo penegrafías con el mismo sistema, apretar y apretar hasta que su grosor sea apenas un centímetro?

Cada vez que voy, además del dolor ahí, se me revuelve hasta el estómago los días antes sólo de pensarlo.

Ah, sí, que hoy es el día mundial del cáncer de mama; más bien contra él, supongo.


miércoles, 15 de octubre de 2008

2008 Pobreza

La pobreza y el sufrimiento no están sólamente para ser entendidos, sino para ser resueltos. Vicente Ferrer

Y me parece a mí que ni lo uno ni lo otro, pero para una explicación con imagen, sírvanse pasar por Chiquiworld.

martes, 7 de octubre de 2008

Mensaje personal

Queridos amigos,

nunca he ocultado que la tecnología no es lo mío aunque también confieso que si por mí fuese igual acabaríamos en taparrabos y albarcas, lo cual entiendo que tampoco es nada conveniente. Es decir, que para mí vamos demasiado deprisa no sabemos hacia donde y cargándonos por el camino las estupendas cosas que las generaciones anteriores nos han legado. No obstante, como sé que otras formas de pensamiento diferentes a la mía son posibles y veo que vosotros utilizáis para comunicaros y comunicarme estos nuevos chirimbolos, me avengo a vuestra razón y os digo que:

Punto 1.- Siempre he leído todo el correo tradicional que me habéis enviado y creo que desde el principio he contestado personalmente a casi todo el mundo; siempre dentro de mis posibilidades, ya en esa situación soy uno frente a todos (y permitidme que me ponga una medalla porque la cosa tiene su tela marinera). También he de decir que he agradecido siempre que he tenido ocasión vuestras muestras de afecto. Soy consciente de que sin disfrutadores de canciones el juglar de turno puede tocar todo lo quiera él solo, que si no hay nadie que le escuche y le aliente al final se va a morir de tristeza. Volviendo atrás, que ya me estoy disparatando como siempre, ahora con esta nueva modalidad de comunicación de los emails si pretendiera contestar a todo el mundo, cosa que dado lo cortés que suelo ser os prometo que me gustaría hacer, mi pretendido equilibrio mental se tambalearía, lo cual no es conveniente. Como tampoco quiero estar a partir de ahora periódicamente comunicándome con vosotros; supongo que eso lo entendéis porque sería algo enfermizo. Las alabanzas y halagos pueden llegar a agilipollar al más pintado y alguna que otra crítica más o menos certera puede despertar los dioses de la ira los cuales a su vez encararían al homenajeado, en este caso un servidor, en dirección a cualquier tipo de indisposición no deseada empezando, pongamos por caso, por una buena úlcera de duodeno de tomo y lomo. Creo que os interesará más que os diga que mi plan es seguir trabajando en mi pintura y mis canciones. Si consigo tirar adelante en ese camino os haré un mejor servicio. Lo que es seguro es que de entrada será mejor al menos para mí mismo. Dicho lo cual no obsta para que en algún momento vaya echando una ojeada a lo que vais escribiendo si es que tenéis interés en hacerlo. La cortesía da la mano al respeto y el que lo pide lo ha de tener con los demás aunque la obligación a veces es prima hermana del “diosmíoporqueprecisamenteamíhabiendotantísimagenteenelmundo”. Finalmente se trata de que lo que antes podía ser un riachuelo de cartas se ha convertido ahora en un tsunami de emails.

Punto 2.- Gracias, muchas gracias por entenderlo y por vuestro tiempo.

Punto 3.- A algunas personas que volvéis a solicitar la presencia de El Último de la fila, repito lo que he dicho en innumerables entrevistas, eso es imposible. Bastante mareo tiene uno para intentar llegar a un horizonte que no para de alejarse (y no he bebido) como para estar, a estas alturas de la fiesta, volviendo sobre los pasos.

Punto 4.- En esta gira me quedo con las ganas de pisar algunas ciudades, como Burgos, Salamanca, Teruel, Palencia y algunas otras. Me hubiera gustado y esa era mi intención pero no ha podido ser esta vez por múltiples razones, alguna de ella un tanto esotérica incluso. Puedo aseguraros que la próxima vez que entre en harina tendré muy presente esta deuda.

Punto 5.- Un beso a las chicas, un apretón de manos a los caballeros y a todos, incluido el resto, efusivos abrazos. Y todo va en serio.

Hasta pronto y sed felices.

(Mensaje publicado en la página oficial de Manolo García)