jueves, 6 de noviembre de 2008

Tokio Blues (norwegian wood)

Segunda novela que leo de Haruki Murakami y segunda vez que me cuesta decir que me ha gustado después de la sensación de desasosiego que me produce su lectura. Se parece al regusto amargo del té sin azúcar «como la lluvia vertical, sin viento, propia de la estación de las lluvias que lo empapa todo de manera uniforme».
Así me deja su lectura al terminar: calada hasta los huesos y medio muda. En vez de hablar, copio un fragmento y os invito a asistir a una charla que da Albert Nolla, profesor de lengua y literatura japonesas de la Universidad Autónoma, en la biblioteca Ignasi Iglesias-Can Fabra mañana viernes a las siete de la tarde con motivo del ciclo Lletres Japoneses.

-¿No me olvidarás jamás? -me preguntó en un susurro.
-Jamás te olvidaré. No podría hacerlo.
Pero lo cierto es que mi memoria se ha ido alejando de aquel prado y son ya muchas las cosas que he olvidado. Al escribir así, persiguiendo mis recuerdos, a menudo me asalta una inseguridad terrible. ¿No estaré olvidando la parte más importante? ¿Acaso no existe en mi cuerpo una especie de limbo de la memoria donde todos los recuerdos cruciales van acumulándose y convirtiéndose en lodo?

Esto es cuando puedo conseguir por ahora: asir con fuerza dentro de mi pecho unos recuerdos incompletos que ya han palidecido y siguen palideciendo a cada instante que pasa, y escribir estas líneas con la desesperación de un hombre que va chupándose la médula de los huesos. Ésta es la única forma de mantener la promesa que le hice a Naoko.
Tiempo atrás, cuando todavía era joven y mis recuerdos eran mucho más nítidos que ahora, intenté escribir varias veces sobre Naoko. Pero entonces fui incapaz de escribir una sola línea. Era consciente de que una vez brotara la primera frase, las restantes fluirían espontáneamente, pero ésta jamás brotó. Todo era demasiado nítido, y yo nunca supe cómo moldearlo. El mapa más detallado puede no servirnos en algunas ocasiones por esta misma razón. Pero ahora lo sé. En definitiva, -así lo creo-, lo único que puedo verter en este receptáculo imperfecto que es un texto son recuerdos imperfectos, pensamientos imperfectos. Y cuanto más ha ido palideciendo el recuerdo de Naoko, más he sido capaz de comprenderla. Ahora sí sé por qué me pidió que no la olvidara. Por supuesto, ella intuía que mi memoria la borraría algún día. Por eso me lo pidió: «¿Te acordarás siempre de que existo y de que he estado a tu lado?».
Este pensamiento me llena de una tristeza insoportable. Porque Naoko jamás me amó.


I once had a girl, or should i say, she once had me.
She showed me her room, isn't it good, norwegian wood?
She asked me to stay and she told me to sit anywhere,
So i looked around and i noticed there wasn't a chair.
I sat on a rug, biding my time, drinking her wine.
We talked until two and then she said, "it's time for bed".
She told me she worked in the morning and started to laugh.
I told her i didn't and crawled off to sleep in the bath.
And when i awoke i was alone, this bird had flown.
So i lit a fire, isn't it good, norwegian wood.


Norwegian wood.- The Beatles

6 comentarios:

  1. Buena entrada. Hace tiempo que tengo ganas de leer algún libro de este autor pero siempre hay otro que me conquista antes. Sólo leí un cuento que encontré en internet y me sorprendió bastante, algo asi como "el hombre de hielo".
    Un abrazo fuerte.

    ResponderEliminar
  2. Estos dos que he leído (Sputnik, mi amor y Tokio Blues) forman parte de las novelas que se podrían denominar romántico-nostálgicas y no deberían leerse si está con el ánimo bajo, no. Espero seguir teniendo la misma opinión favorable con las fantásticas, son mi objetivo después de la charla, estupenda charla por cierto.
    Un beso, Mj.

    ResponderEliminar
  3. A mí me gustó mucho esta novela (me recordó a Paul Auster en algunos momentos), y eso que la cogí con ciertas reservas, ya que padezco una especie de occidentalismo crónico en lo que a inquietudes culturales se refiere.
    Y, por cierto, aunque odio quedar como "el repelente niño Vicente", la canción de los Beatles se titula "Norwegian wood", y no "Norwegian blues" (un lapsus comprensible, producto del título de la novela).
    Besos.

    ResponderEliminar
  4. Tiene usted toda la razón, ya lo he corregido. Es curioso, ayer nos dijeron que el título en japonés es Bosque noruego y no Madera noruega porque el propio Murakami se lió. La cuestión de los títulos y las portadas ocupó un espacio en la exposición, cosas de autores y traductores.
    Más besos, Vicentito :-)

    ResponderEliminar
  5. pz io la vdd aun nhu termino de leer tokio blues pro zta zupr dramatiko i pz adoro el perzonaje de Naoko XD :-)

    ResponderEliminar
  6. Me alegro de que te esté gustando y me alegraría más si escribieras con todas las letras: internet no es como los sms o el papel que se gasta, no te cobran más por escribir clara y correctamente.

    ResponderEliminar

Abuelito/a , dime tú...