miércoles, 7 de enero de 2009

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo: el efecto Murakami

pág. 526. Todo está interrelacionado y con la complejidad de un rompecabezas tridimensional. En el que la verdad no siempre es real y la realidad no siempre es verdadera.

Terminé hace algunas semanas la novela. Y como en las otras dos ocasiones anteriores (Sputnik, mi amor y Tokio blues) se hace necesario dejar pasar un tiempo de reposo. Murakami produce, en mí, un efecto perturbador aunque no sepa en qué ni por qué. Es extraño que esta sensación desapacible no produzca rechazo, sino deseo de más; de hecho, ya me llego por la mitad de Kafka en la orilla, aunque estoy dosificándola. Es curioso, antes cuando me gustaba un libro intentaba terminarlo cuanto antes, el efecto devora-libros -quién devora a quién- que todos buscamos con cada ejemplar que empezamos. Con Murakami no me ocurre lo mismo; pese a las ganas de avanzar me impongo retrasos, como si temiera que me empachara. Eso he tenido que hacer con la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo; el primer atracón de la mitad de la novela provocó que el resto lo demorara casi un mes más y no por falta de tiempo.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo sigue en la línea ya conocida de las dos anteriores, pero ahora el elemento mágico cobra más protagonismo. Y se integra de una manera natural por el lector, sin estridencias. Es una especie de puzle donde va encajando cada historia colateral tan interesante o más que la principal. Es una novela donde lo extraordinario se hace habitual y hasta lógico y todo ello dentro de la historia de una persona con una vida de lo más tranquila, rutinaria y anodina posible. Y me ha fascinado, completamente. No sé si es el estilo sobrio y preciso o la naturalidad al llevar la historia, tremenda por otra parte, lo que hace que considere a la Crónica lo mejor que he leído de Murakami hasta ahora.

Después de haber leído tres novelas y otra a medias, debería poder decir que me gusta Murakami como escritor y sin embargo no soy capaz de decirlo, pero tampoco soy capaz de dejar de leerle. Desde que leí la primera llevo pensando en ello. Quizá porque no puedo explicar que me guste leer historias de personas que viven por inercia, con la soledad anegándoles el alma, donde la idea de la muerte planea constantemente. Porque no es cierto que todo esto me guste, pero sí me agrada leerlo como lo cuenta Murakami.

Es mi tercera novela y aún me sigue noqueando.

off topic: por si acaso te pasas alguna vez, gracias por insistirme, Albert ;-)

3 comentarios:

  1. Me acabo de comprar la de Tokio Blues. Ya te comentaré :)

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  2. Al final tendré que caer en las garras de Murakami.
    Un beso.

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  3. Petite, espero que te guste, pero deja que vaya entrando poco a poco.
    Letras, son guantes de seda, muy confortables, sin duda.

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