martes, 17 de marzo de 2009

Una sesión más de Félix: Nudo

Volver a ver, y escuchar, sobre todo escuchar, a Félix Albo es siempre un privilegio y, por supuesto, un placer, incluso aunque haya que hacerlo sentada en el suelo a pie de escenario, cosas de la clandestinidad :-))

Esta vez me he vuelto a reencontrar con el dragón rojo y la niña que jugaba en el bosque, he conocido cómo se puede dar el beso más largo del mundo y me he reído e intrigado con el misterioso caso de los muertos mellados. Y todo ello contado a la manera de Félix, con su voz bien templada y atropellada a veces, sus vivarachos ojos y su envolvente encanto de hacernos cómplices de sus historias, es lo que tiene la mediterranía bien llevada.

Y muchas risas, claro, tantas que si aquel lugar produjera energía con cada una de ellas, habríamos generado reservas para los próximos diez años. Y en cierta manera fue así, sin duda. Porque los cuentos de Félix no son sólo historias bien contadas, juegos de palabras y guiños rápidos para que estés atento a la que puede saltar en cualquier momento..., como dice la canción para la ternura siempre hay tiempo. Y ahí es donde Félix nos gana por la mano, nos deja indefensos después de habernos matado de risa y ya así, desarmados, nos aplica la ternura en vena.
Porque al final de la risa tiene que estar la puerta semiabierta de la ternura.
Y como epílogo a la fantástica velada, la vuelta caminando bajo las ya cálidas noches de Barcelona y escuchando en el mp3 empapada totalmente de primavera, como suelo hacer desde hace años por estas fechas.

2 comentarios:

  1. Creo que no te había agradecido aún este post, pero aquí lo hago. Te agradezco el post y tu presencia en la sesión. Es gratificante verte, aunque sea de año en año y no tengamos tiempo para más que para compartir una mirada y muchas sonrisas, aunque parece que con eso, de momento, nos basta.

    Abrazos

    Félix

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  2. Nada que agradecer, antes al contrario; disfrutar de tus cuentos es como sumergirse en un mundo aparte por un ratito, corto, siempre corto. Además de la alegría de seguir viéndote, en esta última ocasión me has presentado a esos clandestinos con los que estoy disfrutando y conociendo gente muy interesante.

    Y sí, nos queda pendiente un café, caña o similar, ya caerá, ya.

    un beso

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