miércoles, 15 de julio de 2009

Pan y tulipanes

Fiel a mi costumbre de ver películas, leer periódicos o noticias de actualidad con días, meses o años de retraso y siguiendo un orden caótico de prioridades que no siempre vienen dictadas por criterios de apetencia, caducidad, o simplemente «pues ésta misma», ayer vi Pan y tulipanes, una deliciosa película italiana del año 2000 que tiene el encanto de las historias bien contadas. Se puede leer una estupenda crítica aquí con la que no puedo estar más de acuerdo.

La historia que nos cuenta no es nada original, mujer casada que la casualidad le ofrece cortar con su rutina y hacer algo que le apetece por una vez en su vida y en principio por poco tiempo, un «break» sin importancia, que se va alargando sine die hasta que la localiza un detective enviado por su marido. Venecia aparece cotidiana, sin el traje de domingo, sin turistas, como el lugar donde detenerse en el tiempo y como lugar de reposo y libertad.

Quizá no me habría gustado tanto sin la estupenda interpretación de Licia Maglietta, sin las alambicadas frases del protagonista (le ruego que me suministre explicaciones más exhaustivas, juas) sin la historia de la vecina y, sobre todo, si no hubiera estado localizada en Venecia donde estuve hace unos poquitos años.

Quizá no sea tan mala costumbre.

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