jueves, 22 de octubre de 2009

Más extraño que la ficción

(voz en off al final de la peli)

Al darle un mordisco a una galleta glaseada de babaria, Harold por fin tenía la sensación de que todo iba a salir bien. En ocasiones, cuando nos perdemos en el miedo y la desesperación, en la rutina y la constancia, en la desilusión y la tragedia, habría que dar gracias a dios por las galletas glaseadas de babaria.
Y, afortunadamente, incluso cuando no hay galletas, aún nos puede reconfortar una mano conocida acariciándonos, o un gesto amable y cariñoso, o un apoyo sutil para respirar la vida, o un abrazo tierno, o unas palabras de consuelo. Y no olvidemos las camillas de hospital, y los tapones para la nariz, y la repostería que sobra, y los secretos susurrados, y las fender stratocaster, y, tal vez, alguna que otra novela.
Y hay que tener en cuenta que todas estas cosas, los matices, las anomalías, las sutilezas que creemos que no son más que complementos en nuestras vidas, de hecho están presentes para una causa mucho mayor y más noble..., están para salvarnos la vida.

Sé que la idea resulta extraña, pero también sé que es la puta verdad, aunque nos intenten engañar: la vida no va de ser el mejor, el salvador del mundo, el premio Nobel, el exitoso autor, actor, cantante o político..., aunque puede llegar a serlo. Pero toda esa gente que triunfa, si es realmente sincera, su mejor momento en la vida es cuando vio nacer a hijo, comió en casa de su madre su comida preferida, le dijo que sí su novia o novio de toda la vida, se reconcilió con su mejor amigo, se quitó los zapatos en su casa después de un día de lluvia y trabajo espantoso o todas esas cosas que se dicen en la peli que quizá no tengan importancia, pero que conforman nuestra manera de ser en el mundo y la mejor razón para dar sentido a la vida, si es que hay que buscarle uno.

Hace años, muchos ya, leí por primera vez una frase que no sé de quién es, pero que consiguió que me replanteara mi forma de ver el mundo: «lo insignificante es tan importante como todo lo demás»..., yo soy la de abajo a la izquierda :-P


Ah, y si alguien quiere ver una película un sábado por la tarde con mantita y café con leche y galletas, hagánse con Stronger than fiction. Para los que no, pueden leer una sinopsis exhaustiva aquí.

3 comentarios:

  1. Más razón que una santa, eso es la vida, ni más ni menos. Seguro que a veces nos olvidamos del sentido real de lo que estamos viviendo pero, gracias a Dios, Alá, Buda, Yahve o quien quiera que esté por allí, tenemos amigos que nos recuerdan cuál es la razón de todo. Me apunto la peli para este fin de semana en el que creo que voy a tener tiempo para darme cuenta que la felicidad esta en tumbarme en el sofá, sentir la tranquilidad y el silencio a mi alrededor, respirar profundamente y ver una buena película con un bol de palomitas al lado.

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  2. Tú y yo tenemos nuestro buen par de buenas razones para tocar con las manos la vida real, sobre todo a partir de las cinco de la tarde
    ;-)
    Y eso sólo es una parte, eh, eh :-P

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  3. La razón de todo es disfrutar de cada minuto como si fuera el último. Y sí, aquí estamos y ahí estáis, para recordarlo. Disfrutad de vuestras razones y vuestros complementos. Yo haré lo propio. Lo juro. Besos!

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