jueves, 14 de abril de 2011

David

La primera vez que le vi no me resultó especialmente atractivo. Me encontré con él casi de improviso: estaba allí solo, con una indiferencia y altivez rayando en la soberbia. También es cierto que yo era muy joven y me apetecía más estar en la compañía de mis amigas yendo de un sitio a otro que gastar el tiempo, y el dinero, por pasar un rato con él. Además, tampoco parecía tan perfecto, aquellas manos y la cabeza eran desproporcionadas. Ni siquiera me fijé en su mirada, en aquella explanada el color no le favorecía.
Este fin de semana le volví a ver y esta vez fui yo a su encuentro en la Academia más de veinte años después. Antes de llegar a su estancia había que pasar por más imágenes y estaba impaciente por verle de verdad.
Así que cuando entré en aquella sala alargada y le vi al fondo no pude esperar más y me dirigí h
acia él que se mostraba en toda su grandiosidad e imponente belleza. La luz le envolvía y desprendía un halo de divinidad. Mirándole de frente transmitía seguridad, aplomo, fuerza. Si se le observaba de perfil, mirándole a los ojos, se advertía su ceño de preocupación, se hacía vulnerable, humano. Esta sensación la corroboró el guía que también nos explicó el destrozo de los dedos del pie por parte de un escultor envidioso y la anécdota del falso retoque de la nariz a instancias del gobernador que le parecía demasiado grande y el ardid que utilizó para salirse con la suya aparentando claudicar: cogió su cincel, su martillo y polvo de mármol, subió a las escaleras y aparentó estar cincelando, soltando poco a poco el polvo consiguió que el gobernador dijese que la escultura estaba perfecta e incluso que ahora tenía más vida.
Yo me quedo con la imagen de la perfección de un mármol al que se le ha infundido un hálito que no tienen las réplicas, a pesar de ser idénticas. Merece la espera y los veinte años para redescubrir y apreciar como se merece al David de Miguel Ángel.












**La foto del David de cuerpo entero es mía quebrantando la absurda prohibición de no hacer fotos. Hay miles de él en internet mucho mejores, pero yo quería una hecha por mí.




No,
esta noche amor no, yo no he pensado en ti

Abrí los ojos para ver en torno a mí,
y entorno a mí giraba el mundo

Como siempre.


Gira, el mundo gira, en el espacio infinito,

Con amores que comienzan, con amores que se han ido,

Con las penas y alegrías de la gente como yo.


O mundo,
llorando ahora yo te busco,

En el silencio yo me pierdo y no soy nada al verte a ti.


El mundo
no se ha parado ni un momento,

Su noche muere y llega el día
y ese día vendrá.


O mundo…


El mundo
no se ha parado ni un momento,

Su noche muere y llega el día
y ese día

Vendrá.
El mundo.- Jimmy Fontana