lunes, 27 de junio de 2011

Primer plato

Pimientos, cebollas y berenjenas recién asadas. Toca seguir sudando, ahora más que los pimientos con trapo encima, para pelarlos mejor. Tirando despacio sale la piel casi entera, luego el truco funciona. Entonces mete el cuchillo por entre la piel de la berenjena y poco a poco sale la carne. Con todo ya limpio hace tiras que va colocando en un plato que después aliñará al irlo a comer. El primer plato está listo: ligero, digestivo y cardiosaludable que se dice ahora.
Y de postre, cerezas. Últimamente come menos, un par de kilillos rebeldes tienen la culpa, no es ningún sacrificio respecto a la vida de antes..., de antes sí era esa mirada, esa mirada triste como se adivinaba ya también en aquel ojo de avatar de años ha. Costaba de reconocer y de creer que hubiera venido. E igual que vino se fue, como los dos kilos, la escalivada le había salido buenísima.

Eres áspero e irritante y resultas difícil de digerir igual que el curry de Vindaloo. Y si te vuelve loca el curry vale, pero por mucho que te guste, si tomas demasiado te acabas quemando el esófago y luego no quieres probarlo durante mucho tiempo. Pero un día te levantas y piensas «Diós, cómo echo de menos el curry»
(Stacy a G. House)







Caic,
a poc a poc me'n vaig,
la física em captiva i la gravetat m'inclina
als teus peus.
Caic,
al mateix temps desfaig,
els nusos que regiren aquest fràgil equilibri,
meu.
Res no dura gaire,
em moc, no sóc d'enlloc,
d'aquest país d'aire.
Mai, tornaré a viure, mai
amb el pes que arrossega la mentida, la rutina, el trist engany,
sense final jo caic,
el món sencer s'estimba contra els vidres dels meus dies,
Caic,
m'enfonso dins l'aigua,
la corrent em porta a prop,
del meu país d'aire.
L'impuls d'un instant,
dibuixa el meu salt,
travessa els espais en blanc.
Arribes, te'n vas,
la vida es desfà,
invisible en el mar dels anys.
Canto sense xarxa,
salto i sempre caic.
Res no dura gaire,
em moc, no sóc d'enlloc
del vell país d'aire.
L'impuls d'un instant,
dibuixa el meu salt,
travessa els espais en blanc.
Arribes, te'n vas,
la vida es desfà,
invisible en el mar dels anys.

Caigo,
poco a poco me voy,
la física me cautiva y la gravedad me inclina
a tus pies.
Caigo,
al mismo tiempo deshago,
los nudos que rigieron este frágil equilibrio,
mío.
Nada dura mucho,
me muevo, no soy de ninguna parte,
de este país de aire.
Nunca, volveré a vivir, nunca
con el peso que arrastra la mentira, la rutina, el triste engaño.
Sin final yo caigo,
el mundo entero se despeña contra los cristales de mis días.

Caigo,
me hundo en el agua,
la corriente me lleva cerca,
de mi país de aire.
El impulso de un instante,
dibuja mi salto,
atraviesa los espacios en blanco.

Llegas, te vas,
la vida se deshace,
invisible en el mar de los años,
Canto sin red,
salto y siempre caigo.
Nada dura mucho,
me muevo, no soy de ninguna parte
del viejo país de aire.
El impulso de un instante,
dibuja mi salto,
atraviesa los espacios en blanco.
Llegas, te vas,
la vida se deshace,
invisible en el mar de los años.

Caic.- Gerard Quintana

domingo, 26 de junio de 2011

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas

Pág. 340
Ahora usted está realizando los preparativos para trasladarse a otro mundo. Por eso el mundo que está viendo en el presente cambia poco a poco, adecuándose a esta nueva realidad. El conocimiento es así. Existe, sin duda alguna, aquí y de esta forma, pero desde el punto de vista fenoménico, el mundo no es sino una posibilidad entre un número infinito de posibilidades. Para ser más preciso, el mundo cambia según dé uno un paso hacia la derecha o hacia la izquierda. Por lo tanto, el mundo se modifica a medida que cambian los recuerdos.

[...]Una vez que has perdido una cosa, aunque esa cosa deje de existir, la sigues perdiendo eternamente.

Haruki Murakami





Ilustración de Janet Woolley
"Communication College",
portada del libro El fin del mundo
y un despiadado país de las maravillas



Ayer te vi.- Nacho Vegas & Christina Rosenvinge (me acordé de ti, Raquel :-)



Ayer te vi, ibas con el pelo mojado,
te reconocí, a pesar de lo que has cambiado,
por tu forma de andar deprisa sin dejar de mirar tus pies,
con cara de preocupado,
no consigo entender por qué me importabas tanto.

Ayer te vi en el metro de Noviciado,

qué distinto estás del recuerdo que has dejado,
el tacto de tu piel hace ya tiempo que desapareció
en la oscuridad del pasado,
ahora sabes que ya no puedes hacerme daño.

Ayer te vi, tan odioso y tan extraño

como esa gente con la que uno se pelea en el tráfico,
me viste tú también, dudaste pero no quisiste arriesgar,
nunca fuiste muy valiente,
hiciste muy bien, ahora estoy armada hasta los dientes.

sábado, 18 de junio de 2011

De mudanzas, calles y encuentros escépticos

Mil perfums i mil colors.
Mil cares té Barcelona.
La que en Cerdà somnia,
la que va esguerrar en Porcioles,

la que devoren les rates,
la que volen els coloms,
la que es remulla a la platja,
la que s'enfila als turons,

la que per sant Joan es crema,
la que compta per dansar,
la que se'm gira d'esquena
i la que em dóna la mà.
Joan Manuel Serrat

(Mil perfumes y mil colores./Mil caras tiene Barcelona./La que soñó Cerdá/la que estropeó Porcioles,/la que devoran las ratas,/la que vuelan las palomas,/la que se remoja en la playa,/la que trepa por los montes,/la que por San Juan se quema,/la que cuenta para bailar,/la que me da la espalda,/la que la mano me da.)

En estos días se cumplirán cuatro años desde que vine a vivir a Barcelona. Han pasado muchas cosas y personas y casi todas buenas. Y entre ellas están las Bitácoras & Libros, los Polifemos y últimamente los Escèptics. Lo peor de estos últimos es el ojo que tienen para elegir las fechas de sus charlas, grr :-) La próxima será este sábado en The Quiet Man c/Marqués de Barberá 11 a las ocho de la tarde.
Como cada vez que he ido me he perdido, la primera porque no había ido nunca, la segunda porque creía que ya sabía dónde era; he buscado en el libro de Los secretos de las calles de Barcelona que me autoregalé en navidades a ver si me quedaba más clara la dirección. Y me he encontrado con la historia del principio de la calle que cambia de nombre según avanzas y por eso siempre me confundo. Por eso y porque en el fondo me encanta perderme por las calles de esta sorprendente ciudad.


La corta calle Unió se proyectó en 1836 con la finalidad de dar una salida a la del Marqués de Barberá hacia la Rambla de los Capuchinos y se terminó de urbanizar en 1840 (...) La calle es muy corta y se abrió derribando el convento que cerraba el paso hasta la Rambla. En el centro de su trazado está partida por la calle de Les Penedides (de las Arrepentidas) llamada así porque desde 1699 existía aquí el convento de las Hijas Arrepentidas de Santa Magdalena, una orden que recogía a las mujeres de «mala vida» que querían dejarlo, entendiendo por mala vida la prostitución. El convento, de estricta clausura y misterio, sobrevivió hasta 1835 en que la desamortización las expulsó y su convento cayó para abrir una nueva calle. La calle Unió es ahora una vía que en nada se diferencia de la del Marqués de Barberá que es continuación, pero la calle Penedides está en un abandono casi total, con sus viejas casas mostrando el paso del tiempo.

La anécdota:
A última hora de la tarde del 19 de junio de 1855, frente al número 21 de la calle Unió tuvo lugar uno de esos crímenes que se calificaban de «románticos» en el siglo XIX y que hoy llenan de horror y se califican de violencia de género. Un joven coronel del Ejército, Blas de Durana, asestó trece puñaladas mortales a doña Dolors Parrella de Plandolit, baronesa consorte de Senaller que salía en aquel momento con su hermano y su cuñada de la casa mencionada para dirigirse al teatro del Liceo. El asesino, que la apuñaló al grito de «¡Toma, infame!», utilizó un gran machete de los usados por los montañeros y fue tal la violencia de los golpes que incluso le torció la punta. Inmediatamente fue detenido y reducido por dos agentes de la milicia y otros transeúntes aunque se dice que no opuso ninguna resistencia y se declaró culpable con premeditación aunque en su defensa afirmó que la quería. Los tiempos no eran especialmente libres para la prensa, en especial por la presencia del despiadado capitán general Juan Zapatero y Navas, así que los diarios se atrevieron a publicar tímidamente la noticia afirmando que «parecía ser un oficial de ejército» y declarándose dispuestos a rectificar si algo no resultaba cierto. Con la mayor discreción se fue aventurando que asesino y asesinada mantenían una relación íntima «siquiera fueran del todo inocentes» decía un asustado o ingenuo periodista de la época, pero en el juicio posterior, se estableció que el enamorado asesino tenía ataques de locura y de celos porque su pasión no se veía correspondida. Finalmente y a pesar de las súplicas, los recursos y las demandas de clemencia, el coronel fue condenado a muerte pero no como él esperaba, por fusilamiento dada su condición militar, sino mediante garrote vil, pero no llegó al cadalso. Cuando fueron a buscarle para ejecutarlo públicamente en la explanada donde hoy está la estación de Francia, el coronel había muerto envenenado por su propia mano con una cápsula de cianuro, pero eso no hizo cambiar para nada la ejecución, según el Código de Justicia Militar de la época, y los responsables procedieron a dar garrote vil al cadáver del coronel Blas de Durana.

Del libro Los secretos de las calles de Barcelona de José Luis Caballero y David Escamilla. Ediciones Robinbook sl.