sábado, 18 de junio de 2011

De mudanzas, calles y encuentros escépticos

Mil perfums i mil colors.
Mil cares té Barcelona.
La que en Cerdà somnia,
la que va esguerrar en Porcioles,

la que devoren les rates,
la que volen els coloms,
la que es remulla a la platja,
la que s'enfila als turons,

la que per sant Joan es crema,
la que compta per dansar,
la que se'm gira d'esquena
i la que em dóna la mà.
Joan Manuel Serrat

(Mil perfumes y mil colores./Mil caras tiene Barcelona./La que soñó Cerdá/la que estropeó Porcioles,/la que devoran las ratas,/la que vuelan las palomas,/la que se remoja en la playa,/la que trepa por los montes,/la que por San Juan se quema,/la que cuenta para bailar,/la que me da la espalda,/la que la mano me da.)

En estos días se cumplirán cuatro años desde que vine a vivir a Barcelona. Han pasado muchas cosas y personas y casi todas buenas. Y entre ellas están las Bitácoras & Libros, los Polifemos y últimamente los Escèptics. Lo peor de estos últimos es el ojo que tienen para elegir las fechas de sus charlas, grr :-) La próxima será este sábado en The Quiet Man c/Marqués de Barberá 11 a las ocho de la tarde.
Como cada vez que he ido me he perdido, la primera porque no había ido nunca, la segunda porque creía que ya sabía dónde era; he buscado en el libro de Los secretos de las calles de Barcelona que me autoregalé en navidades a ver si me quedaba más clara la dirección. Y me he encontrado con la historia del principio de la calle que cambia de nombre según avanzas y por eso siempre me confundo. Por eso y porque en el fondo me encanta perderme por las calles de esta sorprendente ciudad.


La corta calle Unió se proyectó en 1836 con la finalidad de dar una salida a la del Marqués de Barberá hacia la Rambla de los Capuchinos y se terminó de urbanizar en 1840 (...) La calle es muy corta y se abrió derribando el convento que cerraba el paso hasta la Rambla. En el centro de su trazado está partida por la calle de Les Penedides (de las Arrepentidas) llamada así porque desde 1699 existía aquí el convento de las Hijas Arrepentidas de Santa Magdalena, una orden que recogía a las mujeres de «mala vida» que querían dejarlo, entendiendo por mala vida la prostitución. El convento, de estricta clausura y misterio, sobrevivió hasta 1835 en que la desamortización las expulsó y su convento cayó para abrir una nueva calle. La calle Unió es ahora una vía que en nada se diferencia de la del Marqués de Barberá que es continuación, pero la calle Penedides está en un abandono casi total, con sus viejas casas mostrando el paso del tiempo.

La anécdota:
A última hora de la tarde del 19 de junio de 1855, frente al número 21 de la calle Unió tuvo lugar uno de esos crímenes que se calificaban de «románticos» en el siglo XIX y que hoy llenan de horror y se califican de violencia de género. Un joven coronel del Ejército, Blas de Durana, asestó trece puñaladas mortales a doña Dolors Parrella de Plandolit, baronesa consorte de Senaller que salía en aquel momento con su hermano y su cuñada de la casa mencionada para dirigirse al teatro del Liceo. El asesino, que la apuñaló al grito de «¡Toma, infame!», utilizó un gran machete de los usados por los montañeros y fue tal la violencia de los golpes que incluso le torció la punta. Inmediatamente fue detenido y reducido por dos agentes de la milicia y otros transeúntes aunque se dice que no opuso ninguna resistencia y se declaró culpable con premeditación aunque en su defensa afirmó que la quería. Los tiempos no eran especialmente libres para la prensa, en especial por la presencia del despiadado capitán general Juan Zapatero y Navas, así que los diarios se atrevieron a publicar tímidamente la noticia afirmando que «parecía ser un oficial de ejército» y declarándose dispuestos a rectificar si algo no resultaba cierto. Con la mayor discreción se fue aventurando que asesino y asesinada mantenían una relación íntima «siquiera fueran del todo inocentes» decía un asustado o ingenuo periodista de la época, pero en el juicio posterior, se estableció que el enamorado asesino tenía ataques de locura y de celos porque su pasión no se veía correspondida. Finalmente y a pesar de las súplicas, los recursos y las demandas de clemencia, el coronel fue condenado a muerte pero no como él esperaba, por fusilamiento dada su condición militar, sino mediante garrote vil, pero no llegó al cadalso. Cuando fueron a buscarle para ejecutarlo públicamente en la explanada donde hoy está la estación de Francia, el coronel había muerto envenenado por su propia mano con una cápsula de cianuro, pero eso no hizo cambiar para nada la ejecución, según el Código de Justicia Militar de la época, y los responsables procedieron a dar garrote vil al cadáver del coronel Blas de Durana.

Del libro Los secretos de las calles de Barcelona de José Luis Caballero y David Escamilla. Ediciones Robinbook sl.

4 comentarios:

  1. Curiosa historia C. y mira que darle garrote vil a un cadaver.
    Apenas conozco Barcelona, solo de pasada, y pensaba que no tendría muchos problemas de calles donde perderse, más bien imaginaba calles anchas y avenidas. Si vinieras por aquí y andaras por el casco antiguo, te volverías loca es un vedadero laberinto. Y además aunque hay calles que han cambiado de nombre, para la inmensa mayoría sigue en curso su nombre antiguo y no veas cuando un turista pregunta por una determinada dirección.
    Me alegra leerte.
    Un beso

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  2. Felicidades también por estos cuatro años.
    En estos últimos días he visitado bastante el blog de Dani Cortijo, que narra anécdotas históricas de la ciudad de Barcelona y sus calles. Parece que últimamente está un poquito de moda este tipo de investigaciones, porque he visto un par de libros acabados de publicar que van sobre el tema. Entre ellos el de Dani Cortijo. Su blog es:
    http://altresbarcelones.com/

    Puedes echarle un vistazo, que además te valdrá como práctica para el catalán, ya que Dani utiliza un catalán mucho más correcto y tradicional que el que utiliza hoy en dia el ciudadano medio barcelonés.

    De Cortázar ya me dirás si lo has saboreado un poco, que ya sabes que los cortazarianos casi somos una secta y nos va hablar de sus libros.

    Pasa una "molt bona revetlla de Sant Joan (y de beber solo lo necesario para ponerte un poco piripi).
    D.

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  3. @Carmela, Conozco tu ciudad, no tanto como me gustaría, pero sí he dado largos paseos por su casco antiguo..., e incluso cenado en la plaza del tío de la tiza, maravilloso nombre. La Barcelona del diseño existe, claro, pero la del centro histórico o la de sus barrios es mucho más jugosa en todos los aspectos. Barcelona bien vale una semanita, pero nunca en verano.

    @Sirventés, muchas gracias y un abrazo, espero seguir aquí para cuando tú vuelvas..., porque volverás, oi que sí?

    @Vigo, faré una ullada, doncs. Cortázar és per a l'estiu, com les bicicletes :-)), petonets.

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