domingo, 26 de junio de 2011

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas

Pág. 340
Ahora usted está realizando los preparativos para trasladarse a otro mundo. Por eso el mundo que está viendo en el presente cambia poco a poco, adecuándose a esta nueva realidad. El conocimiento es así. Existe, sin duda alguna, aquí y de esta forma, pero desde el punto de vista fenoménico, el mundo no es sino una posibilidad entre un número infinito de posibilidades. Para ser más preciso, el mundo cambia según dé uno un paso hacia la derecha o hacia la izquierda. Por lo tanto, el mundo se modifica a medida que cambian los recuerdos.

[...]Una vez que has perdido una cosa, aunque esa cosa deje de existir, la sigues perdiendo eternamente.

Haruki Murakami





Ilustración de Janet Woolley
"Communication College",
portada del libro El fin del mundo
y un despiadado país de las maravillas



Ayer te vi.- Nacho Vegas & Christina Rosenvinge (me acordé de ti, Raquel :-)



Ayer te vi, ibas con el pelo mojado,
te reconocí, a pesar de lo que has cambiado,
por tu forma de andar deprisa sin dejar de mirar tus pies,
con cara de preocupado,
no consigo entender por qué me importabas tanto.

Ayer te vi en el metro de Noviciado,

qué distinto estás del recuerdo que has dejado,
el tacto de tu piel hace ya tiempo que desapareció
en la oscuridad del pasado,
ahora sabes que ya no puedes hacerme daño.

Ayer te vi, tan odioso y tan extraño

como esa gente con la que uno se pelea en el tráfico,
me viste tú también, dudaste pero no quisiste arriesgar,
nunca fuiste muy valiente,
hiciste muy bien, ahora estoy armada hasta los dientes.

2 comentarios:

  1. Mucha miga tienen estos pocos renglones... Lo primero, el libro me pareció estupendo, salvo su final, y no porque sea un final "tipo Murakami" sino porque, en cierta medida, no lo es.Me dejo angustia y desazón ese último capítulo. Los recuerdos son, sin lugar a dudas, los mayores mentirosos que nos acompañan a lo largo de nuestra vida, los vamos moldeando según nuestra querencia y, mire usted, a veces son de todo menos recuerdos... En cuanto a la canción, sin palabritas, me encanta Nacho y la Rosenvinge por separado, juntitos tienen un feeling de morirse. Me lo aplico y voy a por katana, no vaya a ser que un recuerdo capullo me pille desprevenida...

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  2. La novela está en la línea de las del elemento fantástico que tanto utiliza, además por partida doble, y respecto del final..., bueno, sigue la idea de que una novela no termina nunca, es decir, siempre se puede continuar, pero sí, no se trata de que no remata, sino que deja desazón, lo cual no es baladí después de haber intrigado, desconcertado, atado cabos y llegado a conclusiones.
    Durante toda la novela se juega con el papel de la memoria, la identidad y de cómo nuestra personalidad se configura con los recuerdos y la capacidad de sentir. A mí, personalmente, el asunto de la sombra me daba angustia porque yo de pequeña jugaba con mi sombra y estaba muy presente y me ha recordado aquellos sentimientos de la niñez tan lejana como a veces irreal.
    La canción viene a cuento del paso del tiempo y de que le prometí al Raquel que oiría con más atención a la Rosenvinge..., y yo la quiero mucho, además :-))

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