viernes, 20 de enero de 2012

Solo una vez

En una aldea perdida en un país árabe vivía un sabio al que todos iban a pedir consejo. Un día se le acercó un joven que no tenía ganas ni fuerza para vivir y le expuso su caso: vivía con otras diez personas en una habitación, no tenía intimidad y se sentía agobiado. El hombre sabio le aconsejó que metiera a una cabra a vivir con ellos y que volviera a verle dentro de una semana. El joven se quedó estupefacto, pero confiaba en el sabio. Una semana más tarde el joven fue a ver otra vez al sabio para quejarse de que desde que la cabra estaba con ellos su vida era un infierno, la cabra lo había puesto todo lleno de suciedad, les había amargado por completo la existencia. Entonces el sabio le dijo que sacara a la cabra y que regresara a la semana siguiente. Efectivamente el joven obedeció y al cabo de una semana tornó a ver al sabio. Este le preguntó que cómo se sentía y el joven con una gran sonrisa le contestó que sentía que la vida era maravillosa, ahora ya sólo estaban los once en casa, sin la cabra.


Hace años leí esta historia, o así al menos la recuerdo, en aquella revistilla que se llamaba Selecciones del Readers Digest -que siempre pensé que sí que era digestiva porque tenía el tamaño perfecto para ir al baño, yo es que era de francés, ejem- y que ahora parece muy del tipo Coelho y tal. El caso es que, sin ser consciente de ello, en mi vida tenía metida una cabra y ahora he conseguido sacarla, a escobazos, pero ha salido. Y he recuperado un montón de tiempo que la cabra se me comía y no es que ahora el tiempo me sobre, pero me da mucho más de sí y, sobre todo, me hace sentir mucho, pero que muchísimo mejor porque lo utilizo en cosas que valen la pena.
Hagan como yo, echen a la cabra que les está fastidiando la vida y verán como la suya propia les parece otra.





Solo una vez vi la mañana
como jamás nunca esperaba
Solo una vez tuve memoria
para callar tontas historias
Cómo no ser viento sin frío
Como no dar hasta el olvido, oh.

Solo una vez fui una pregunta
aunque esa vez no fue la única
No me escapé de tu respuesta
y sola quedé delante de tu puerta
Cómo no estar desbaratada,
retroceder no sirve de nada
Hasta cuándo hay que esperar
Hasta cuándo dura esto de soñar
Una de dos será mejor
que me decida
darle la vuelta al sol.

Yo quise probar y fui a encontrarme
el eslabón de mi desarme
Todo el valor, la orfebrería,
fui conociendo en ti cada día
Como un ciclón vuelve al vacío
mi corazón está suspendido
Hasta cuándo hay que esperar
Hasta cuándo dura esto de soñar
una de dos será mejor
que me decida darle la vuelta
Y hasta cuándo hay que esperar
hasta cuándo dura esto de soñar
Una de dos será mejor
que me decida
darle la vuelta al sol.

Solo una vez.- Cristina Narea y Manolo García

10 comentarios:

  1. Cabras yo no tengo ninguna... algún cabrón, quizás :)

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  2. jajaj creo que el Selecciones del Readers Digest ocupaba un lugar destacado en todos los cuartos de baño!!
    Me alegro que echaras a la cabra.
    Un beso

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  3. "La puta de la cabra, la madre que la parió...". Pues eso, que habrá tirao p' al monte, como se suele decir.

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  4. Cuesta echar a la cabra, pero, Doña C. ¡qué paz cuando se hace!. Por cierto la canción no la conocía y me ha encantado, me la llevo por ahí de paseo :)

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  5. @Carmela, así que conoces las Selecciones..., ajá, te acabas de delatar, que-lo-sepas :-P

    @sr. Buravio, ah, esa bonita canción de juventú tan llena de propuestas y posibilidades..., es lo que tienen los clásicos que nunca pasan de moda XDD

    @mileidi, paseéla, paseéla, yo estoy a ver si la saco a la guitarra..., cantando-cantando fui espantando a la cabra XDD

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  6. Yo también leía Selecciones de Readers digets, se lo mandaban a mi aita por correo y siempre había alguno rondando por la casa. Me gustaba porque no costaba leerlo y yo aún andaba aprendiendo a ser . Luego alguien me contó una leyenda negra sobre ese librillo y me reí porque yo era inocente y no había notado nada.

    Un saludo cordial Carmen, leerte ha sido un placer. Volveré.

    Rosaz

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  7. @Rosa, qué bien que hayas venido, así tengo a mano la dirección de tu blog, no sabía que tenías blog, voy p'allá ahora mismo. Lo de la leyenda esa ya me la contarás. Un beso

    @Yeni, me alegro de que te haya gustado, gracias a ti por venir y por atreverte a comentarlo.

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  8. La historia de la cabra ya la había oído por tu boca (cosas que voy aprendiendo). Te puedo decir que a las cabras se las tira desde los campanarios, aunque también se las suele recoger con una lona, también dicho por tu boca y escrito por tus manos (más cosas que aprendo). Sin duda eres mi mayor especialista en cabras. ;P

    A mi esto de las cabras me evoca al gitano tocando el organillo mientras una cabra se sube en una escalera pá arriba y pá abajo, y si no te vale como respuesta... haber consultado al sabio de las cabras, que seguro que sabía más.

    ¡Actualiza! ¡Leches!

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  9. Vigo, cielos, me escuchas cuando hablo, te estás ganando el paraíso :-))
    Tengo en el horno un nuevo post, ando eligiendo las fotos..., próximamente en sus pantallas...

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