jueves, 27 de septiembre de 2012

Fundido en gris

Llevaba varios días amenazando, -la lluvia siempre es una amenaza-, esa preocupación eterna de las madres para que no cojamos frío cuando nos mojamos, si sabrán ellas lo importante que es tener reservas de calor para afrontar el día a día, tener un sitio en el corazón donde poder regresar y sentir la calidez de hogar propio o en precario que tanto da mientras sirva. Y descargó, primero tímidamente y luego como un aguacero que obliga a resguardarte sin saber si resistir un poco o resignarte a lo inevitable.
Telaraña en el Puigsacalm
La luz que está detrás de las nubes en un día nublado es tan irreal como un fundido en gris a horas que no toca. Tierra mojada en las aceras que manchan de barro tus pies y los hace tiritar..., va a haber que guardar las sandalias definitivamente en la misma caja donde se guarda lo que ya no se va a utilizar más hasta el verano que viene si aún se lleva o se está  « in the mood of »..., o así.
El riesgo de conservar las cosas es que aparecen cualquier día alguna vez y entonces hay que decidir si dejarlas donde están o darles una patada.

Qué bonito es el fútbol. 



 
LUCES Y SOMBRAS
El aire que respiras sabe que ya no ignoras
por donde sopla el viento.
El eco que no cesa te llama y no respondes.
La luz que no te ciega ya no paga el recibo.
El agua que se seca suele ser la saliva de un mal trago.
El amor que no encuentras no sabe dónde buscas.

(Susúrrame al oído aunque estés lejos
esa canción de adiós que compartimos,
las palabras que suenen como el eco
de las notas que acunan los gemidos.
Dame tu voz de lluvia en el espejo
y tu aliento de sexo derretido.
La distancia más corta de ese trecho
que va desde tu boca a mis oídos.
Rara vez el silencio te desnuda
como mi grave voz en el vacío
de esta isla sin tren de cercanías.
El tacto de tu piel es piel de espuma
que sufre la ansiedad y el desafío
de saber que en el fondo no eres mía.)

Tierra mojada, un poemario de Javier Ruiz Taboada


4 comentarios:

  1. Darle patada, pero una patada digna de figurar en el guiness, eso es lo que deberiamos hacer... Y claro, va un gran trecho del dicho al hecho.

    ResponderEliminar
  2. Camino a la biblitoeca me pilló la tormenta. Fue un bonito refugio de letras.

    Las cosas reaparecen, pero ya no las vemos de la misma manera.

    ResponderEliminar
  3. A mí me encantan las primeras lluvias, ese olor de la tierra, las luces cuando el sol logra asomarse tras los nubarrones......pero la verdad es que hoy ha caído una auténtica tromba que de momento no para y habrá que esperar que acampe para disfrutar de ella.
    Yo creo que no hay darle un chutazo a las viejas cosas, a menudo son útiles.
    Un beso!!

    ResponderEliminar
  4. @ladydark, dele, dele fuerte :***

    @Palimp, que necesitas tú excusas para entrar en una biblioteca, ya, Heráclito :p

    @Carmela, la lluvia fugaz y con buena temperatura gana mucho. Las cosas que uno guarda se tornan útiles tres días justo después de haberlas tirado, esto es así :p

    ResponderEliminar

Abuelito/a , dime tú...