viernes, 23 de noviembre de 2012

Buena Vista Social Club

Por casualidad, cada vez estoy más convencida de que todas las mejores cosas de la vida ocurren por casualidad. O casi todas ;-)

Anteanoche fue una de ellas. Se está celebrando durante esta semana el 44 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona y teníamos dos entradas para la sesión del miércoles «¿Y a quién dices que vamos a ver?- Al Buenavista Social Club -¿En un festival de jazz? -¿Y eso no es una película?» Y esa fue toda la información que tuve antes de entrar al Palau de la Música.

Me encontré con un pedazo de Cuba trasplantado tal cual a Barcelona, con toda la magia, con todo el son y el danzón que conecta con algo que hay más allá de la piel y que se siente como propio. Sientes cómo el ritmo se adueña de tu cuerpo y no te puedes resitir a seguirlo con los pies, con la cabeza, con el alma. Todo ello gracias a unos músicos que son unos auténticos virtuosos en su campo y que respiran música y ritmo directamente. Pongo la lista porque no se libra ni uno, son de quitarse el sombrero cien veces:

De izda. a dcha. Guajirito Mirabal, Jesús Aguaje Ramos, Omara Portuondo y Barbarito Torres.
Jesús Aguaje Ramos, trombón, voz
Guajiro Mirabal, trompeta
Barbarito Torres, laúd
Pedro Pablo, contrabajo
Alberto La Noche, bongos
Rolando Luna, piano
Filiberto Sánchez, timbales
Angel Terry, congas
Luis Alemany, trompeta
Papi Oviedo, tres

 Bienvenidos al cuarto de Tula:



La percusión hecha arte por Alberto La Noche, Angel Terry y Filiberto Sánchez:



Y cómo no, también se volvió loco Barbarito:




Mención aparte son las voces con la energía de Carlos Colunga, la tremendísima Idania Valdés y la diva del filin, la más sexi como a ella le gusta que la presenten, la gran grandísima Omara Portuondo. Hacía tiempo que no era testigo de cómo una persona puede ella sola llenar un escenario
 


 Y bailó con su «marido» Papi Oviedo, ochenta y un años la contemplan, señores:



 Cuando terminó, después de toda esa energía derrochada, íbamos para casa sin dejar de tararear "De Alto Cedro voy para Marcané, luego a Cueto voy para Mayarí, el cariño que te tengo yo no lo puedo negar, se me sale la babita, yo no lo puedo evitar"..., simplemente genial la Orquesta Buena Vista Social Club.



Si les he dejado con más ganas de Cuba, aquí está mi post de cuando estuve allí por si gustan.

Añadido: la peli se puede ver en youtube aquí


Omara Portuondo, Carlos Colunga y Barbarito al laúd


jueves, 1 de noviembre de 2012

Disneylandia

Se apagan las luces y en la penumbra se adivina a Nacho Lesko que se sienta al teclado. Una tenue luz dorada ilumina tímidamente a una figura completamente de negro que empuña un micrófono y saluda. La gente rompe en aplausos y gritos porque todo comienza en ese mismo momento. Las inconfundibles notas de Disneylandia inundan el teatro y la voz de Manolo García se yergue entre la emoción y la dicha. Una versión pasada por el tamiz de los años, convertida en balada y remozada su letra, que es toda una declaración de intenciones.



Sí, siempre decías quédate...

Desarmada la concurrencia con ese inicio tan inusual, cuando lo habitual es un comienzo casi como un estallido donde la intensidad de la música se une a la fuerza del directo, el sr. García siguió desgranando canciones de todas las épocas moviéndose de lo nuevo novísimo a sus éxitos más queridos; por fin Manolo deja ese pudor de no tocar canciones de otros tiempos y canta lo que le apetece y su público desea. A la aflamencada Sombra de una palmera,




le siguió Aviones plateados que dio el pistoletazo para que el teatro fuera el escenario perfecto donde combinar la calidad de una acústica inmejorable con la energía y ganas de bailar que es preceptiva en cualquier concierto de Manolo.







Ha pasado una semana y aún en mis oídos resuenan canciones como Un año y otro añoA veces se enciende, Un alma de papel, Un giro teatral con un escenario de aires taboadianos y tantas más en casi tres horas de concierto salpicado con reflexiones en voz alta de un Manolo más hablador que en otras ocasiones, reflejo de la situación que vivimos y de la que él no es ajeno.



Y para terminar una bella versión de Los ángeles no tienen hélices, olor de algo que no existe,
de amor, que tal vez no existió jamas, quiero atarme a este momento, que pasó que ya no estás