miércoles, 19 de marzo de 2014

Aguas de marzo

Me levanto con la noticia de que quinientos inmigrantes saltan la valla en la frontera de Melilla. Y rápidamente me viene a la memoria aquel programa de lo que era la UHF en televisión española, la única entonces, que se llamaba La Clave. Se emitía los viernes por la noche y por entonces competía con el Un, dos, tres..., responda otra vez que era lo que se veía en mi casa -lo de dos televisiones era algo inimaginable- así que muy pocas veces pude verlo completo. Sí que es cierto que cuando fui haciéndome mayor me dejaban quedarme viendo la tele mientras los demás se iban a la cama, pero ocurría en contadas ocasiones, habitualmente un viernes por la noche estaba muerta de sueño de toda la semana y lo de salir era algo reservado para los sábados, si procedía. Y entonces siempre me perdía la película, con suerte llegaba a su final o a un debate ya empezado. Por cierto, no reniego de la actual locura entretenida de cualquier cosa que llamen «tertulia» o similar en la televisión actual, pero no estaría de más que hubiera debates aburridos donde la gente que sabe y tiene algo que decir se la pudiera escuchar en un discurso elaborado sin gritos ni interrupciones desabridas; quizá por eso me gusta cada vez más la radio. Inciso: aprovecho la coincidencia del post de marzo para felicitar a Toni Clapés por sus treinta años de radio que celebra hoy mismo, un dels meus estimats.

Todo este abuelocebollismo viene a cuento del recuerdo súbito que me produce cada noticia sobre inmigrantes que por todos los medios posibles intentan buscar su futuro. Vi los últimos minutos de una película donde se enfocaba a miles de inmigrantes en una playa del norte de África en cuyo horizonte se divisaba España. Esa escena era exactamente el final. No recuerdo si vi el debate, lo que no olvido es que me fui a la cama pensando que cualquier día podría pasar lo mismo. Y que si yo estuviera en su situación también lo haría: la única diferencia con ellos es que yo he nacido quince kilómetros más al norte..., el alma encogida..., no es justo.

Ni idea de aquella película, habrá que preguntárselo cualquier día a Pumares ;-)


Ah, sí, aquí hoy ha llovido, un poco, a la hora que se levantan los que tienen la suerte de tener un trabajo y no tienen que emigrar.



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