martes, 24 de octubre de 2017

La vie en rose 26/43

En el vasto comedor de techos altos, las cortinas se hincha con la brisa del lago. Las hojas de las palmeras se mecen en esbeltos jarrones. Un camarero con frac sirve el consomé, otro casca huevos, pone uno en cada cuenco de peltre. Entre los dos desespinan la trucha, flambean los postres.

Y va pasando la vida mientras unos la sufren y otros vienen a la vida a veranear. Y siempre son los mismos. Todos.

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